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Amenaza sequía a zona canaleta de Xochimilco




Fecha: 2024-05-13


Por Alejandro Ramos Magaña 
 


El Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO: Xochimilco, enfrenta una crisis de agua en sus canales debido a la severa sequía que afecta desde hace cinco años al país.


Estos impactos por la sequía se suman al acelerado deterioro en su valor ecológico e histórico; cada vez sus canales son menos navegables por la escasez de agua y las chinampas pierden sus cultivos ante la falta de humedad, y muchas han sido abandonadas o sobre ellas se construyen precarias viviendas. Y cuando hay suficientes volúmenes de agua en los canales viene contaminada por descargas de aguas negras de los poblados aledaños como ocurre en la zona de San Gregorio. 


Además, la escasez de lluvias, que ya es recurrente cada año, y las fallas técnicas de las plantas tratadoras que envían agua a los canales (Cerro de la Estrella, San Luis Tlaxialtemalco y San Pedro Actopan), agravan esta crisis, amenazando con colapsar a la otrora riqueza lacustre que data de la época prehispánica.


Las autoridades del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) han señalado la necesidad de modernizar las plantas de tratamiento (tienen más de 40 años) y construir nuevas para elevar el abasto y mejorar su calidad.
En septiembre de 2022 se proyectó la obra del colector San Pedro Atocpan para evitar que se descarguen aguas negras en la zona chinampera y embarcaderos, la cual se prevé esté terminada este año.


El escenario es devastador si se mira a través de las cifras frías, pues de acuerdo con investigadores de la UAM Unidad Xochimilco, de los 205.5 kilómetros de red canalera en San Gregorio, aproximadamente 42 km son aptos para la navegación.  


Lamentablemente, la contaminación en los canales y el desecamiento de los mismos también amenaza con reducir la cantidad de árboles de ahuejote, icónicos de la región chinampera. En la época prehispánica los ahuejotes se utilizaron para fijar las chinampas (tierras de cultivo flotantes) a los lagos, y también cumplían la función de ser una cortina rompevientos para proteger los cultivos, así como para señalar la ruta canalera. Hoy muchos de estos ejemplares han desaparecido y junto con ellos de igual forma desaparecieron los ajolotes.


Recorrer la zona ofrece un alto impacto al comprobar cómo ha disminuido el agua en los canales y en algunos tramos están completamente secos, erosionados. Afloran mangueras con las que los chinamperos llevan agua potable a sus cultivos o a las viviendas que han construido en las chinampas. También la red de mangueras cumplen la función de desalojar las aguas residuales en el drenaje. 


Ante esta sequía y la falta de ordenamiento urbano, urge una actuación inmediata de autoridades, expertos y chinamperos para evitar que se pierdan las chinampas junto con sus canales y que se multipliquen las viviendas irregulares.


El país tiene acumuladas cuatro declaratorias consecutivas de emergencia por sequía severa (2021-2024), y esto representa una alerta de que los canales y las chinampas se siguirán secando. 
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) lanzó una alerta el año pasado, ya que entre 2023 y 2027 será el periodo más caluroso jamás resgistrado a nivel mundial como consecuencia del fenómeno El Niño y el cambio climático, lo que traerá impactos serios en la salud, en la producción de alimentos, en la gestión del agua y en la pérdida de flora y fauna.


EFECTO DE URBANIZACIÓN


Desde la década de los 80, del siglo XX, este entorno lacustre, ubicado al sur de la Ciudad de México, levantó las alertas mundiales por el caótico avance de la urbanización. Fue en 1987 cuando la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) le otorga a Xochimilco la declaratoria de Patrimonio Cultural de la Humanidad con el fin de contribuir a la conservación de sus recursos naturales. Y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en 1986 tomó bajo su protección a la zona rural y lacustre.


Sin embargo, en dos ocasiones en la última década ha estado a punto de perder la declaratoria internacional debido al desorden que prevalece en el crecimiento de los asentamientos humanos, muchos fuera de norma, y en la contaminación de sus canales.


Las chinampas están seriamente amenazadas por la acelerada urbanización y la ausencia de un programa de manejo para conservar la zona patrimonial de Xochimilco. Investigadores del Instituto de Ecología de la UNAM señalan que la zona de humedales, a principios del Siglo XX, poseía 17 mil 400 chinampas agrícolas y a la fecha sólo quedan 3 mil 586.


Suelo y agua están contaminados por descargas irregulares de las viviendas del entorno. Por los canales corren las aguas negras provenientes de barrios que cancelaron las chinampas por el asfalto y concreto como ocurre en Caltongo, que carece de drenaje.


Los asentamientos irregulares se multiplican en la alcaldía Xochimilco y sumaban 323 hasta el año pasado. Algunos datan de hace 50 años, y todos se han ido consolidando en laderas, barrancas y en área natural protegida con precarios equipamientos urbanos.


Se trata de un ecocidio que las invasiones están acelerando y por eso los canales se van desecando, otro tanto contaminados por descargas domiciliarias, proliferan los tiraderos de cascajo y basura, y espacios naturales ceden a canchas de futbol y baños públicos.


Estos asentamientos irregulares no se detienen y se han tolerado a través de cadenas corruptas y de omisiones de los gobiernos en turno.


Las zonas más impactadas están en los pueblos de Santiago Tulyehualco, San Gregorio Atlapulco, Santa Cruz, Nativitas, Santa Cecilia, San Mateo Xalpan, Santiago Tepalcatlalpan, San Francisco Caltongo, entre otros.


La excesiva extracción de agua del subsuelo ha provocado que algunas chinampas se inunden y que otras se sequen por falta de agua en los canales, y lo más grave se presenta en San Gregorio Atlapulco. El fenómeno de hundimientos afecta también a diversas colonias y barrios de la alcaldía de Xochimilco que en épocas de lluvias se inundan de aguas negras.


Los canales se abastecían, hace décadas, de los manantiales y de agua de lluvia, pero debido a que los primeros están casi extintos y las precipitaciones son vez menores cada año, la única opción es abastecerlos con aguas tratadas que provienen de las plantas del Cerro de la Estrella (Iztapalapa) y Milpa Alta, pero la capacidad de éstas es insuficiente para mantener los niveles óptimos de los canales, y según Sacmex no hay suficientes recurosos para rehabilitarlas.


Biólogos del Instituto de Ecología de la UNAM advierten que el distribuidor vial de Cuemanco (inaugurado por el gobierno de Sheinbaum en septiembre de 2021), fraccionó el humedal y además acarreará más presión urbana. En consecuencia se corre el riesgo que al perderse la zona chinampera se eleve la temperatura en la Ciudad de México hasta 2 grados Celsius.


Estudios de investigación se acumulan cada año, como los realizados por la UNAM, la UAM Unidad Xochimilco y Centro Geo (adscrito al Conacyt), pero que no terminan con empatar con planes maestros de crecimiento y desarrollo sustentable, principalmente por falta de recursos y voluntad política de los gobernantes.


Pese a este escenario altamente desfavorable, Xochimilco sigue siendo un tesoro mundial aún por la zona chinampera, pero le urge un plan de saneamiento de sus canales, promover la siembra de árboles de ahuejotes en los linderos con las chinampas, rescatar y conservar el ajolote, así como de una cartera de inversiones público-privadas congruentes con el respeto al ambiente.


Xochimilco representa una atracción global y eso se debe potencializar. Nuevos proyectos pueden ayudar a la conservación, a enfrentar el cambio climático y no provocar otros impactos colaterales en la región.





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