Menu
Inicio
Nacional
Internacional
Educación
Escaparate
Salud
Deportes
ENTRETENIMIENTO
Opinión
Estados
CIUDAD Y METRÓPOLI
MEDIO AMBIENTE
RELIGIÓN
CULTURA
HO.RE.CA.
Revista
Contacto

Noticia

¿Qué se espera para Brasil tras el retorno de Lula da Silva?




Fecha: 2022-11-10


Por Arturo Meneses Mata 


El pasado 30 de octubre del año en curso tuvo presencia la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, como resultado el presidente electo Luiz Inácio Lula da Silva quien ya gobernó la República Federativa del Brasil del 2003 al 2010, venció con un margen mínimo obteniendo el 50.9 % frente al 49.1% de Jair Bolsonaro, lo cual en términos porcentuales significó 1.8% de diferencia mientras que números reales fueron casi dos millones de votos. 


Los comicios electorales fueron observados detenidamente sobre todo por parte de los países de la región latinoamericana, lo cual proyecta una tendencia hacia el favorecimiento de gobiernos de izquierda incluyendo todos sus tintes y especificidades. 


Una de las particularidades que posee el sistema electoral de este país, es el hecho de la obligatoriedad del voto para quienes sepan leer y escribir y sean mayores de 18 y menores de 70. Por su parte, las personas de 16 y 17 años, y los mayores de 70 o quienes sean analfabetos, pueden votar, pero en tal caso es voluntario. De no hacerlo, se debe pagar un impuesto; dicho lo anterior se visibilizó un alto índice de participación por parte de la sociedad brasileña. Por lo tanto, para las elecciones presenciadas el 30 de octubre, 156 millones de brasileños estuvieron aptos para acudir a las urnas.


El próximo 31 de diciembre será el último día del mandato de Bolsonaro, mientras que el 1 de enero se espera el inicio del gobierno de Lula que durará 4 años de acuerdo con la Constitución utilizando así mismo el mecanismo de principio de la reelección permitido en Brasil. 


Tras la victoria de Lula, existe una serie de problemáticas que el nuevo presidente deberá de afrontar y asumir éstas tienen cabida tanto a nivel endógeno y exógeno; el primero es la existencia de una fractura dentro de la sociedad brasileña, es decir, a pesar de que Lula ganó la elecciones, el país se encuentra sumamente polarizado, el presidente electo jugó a través de coaliciones cada vez más amplias  con el objetivo de obtener la victoria; incluso llevó alianzas con el ex presidente Fernando Henrique Cardoso y la ex candidata Michel Temer porque temían por la democracia de Brasil. En síntesis, la izquierda que gobernó Brasil en el 2003 bajo el Partido de los Trabajadores hoy se encuentra más cargada hacia el centro. Sumado a ello, a Lula le va a tocar gobernar sin mayoría en el Congreso, esto probablemente repercutirá en el margen de maniobra que tendrá el Ejecutivo dentro del proceso de toma de decisiones en cualquier materia teniendo que apostar por generar y establecer alianzas y coaliciones dentro del gran abanico de partidos políticos existentes en Brasil.


Lula da Silva de 77 años de edad ha ganado la presidencia por tercera vez, lo cual denota la experiencia política por parte del Presidente electo, no obstante, se enfrenta a un contexto internacional distinto, complejo y convulso, por lo que deberá asumir el reto de la reivindicación del pueblo de Brasil, contemplando el proceso de pacificación frente a una nación dividida sobre todo si se toma en cuenta que gran parte de la población brasileña o casi la mitad de ésta no votó por él, e incluso actualmente no lo reconocen como su presidente. Tras las manifestaciones gestadas luego de que Jair Bolsonaro no reconociera su derrota, el actual presidente declaró que las manifestaciones pacíficas siempre serán bienvenidas teniendo en consideración a los 58 millones de brasileños que votaron por él. 


Por otra parte, las reacciones por parte de los líderes latinoamericanos se hicieron notar, un caso emblemático fue la visita del presidente de Argentina, Alberto Fernández el cual se reunió en São Paulo con el presidente electo Lula, dejando en evidencia los vínculos que unen tanto a las naciones como a los mandatarios, visibilizando la necesidad de generar nuevamente una integración en América Latina donde la democracia se consolide en todo el continente. 


Por su parte, el Presidente de México Andrés Manuel López Obrador le realizó una llamada al presidente electo Lula, mostrando su interés por fortalecer los lazos entre México y Brasil proponiéndole visitar suelo mexicano antes de tomar posesión, dicho encuentro se llevaría a cabo el próximo 24 de noviembre en la Ciudad de México bajo el marco del encuentro del Pacífico con otros países de América Latina ubicados en esta región como Chile, Colombia y Perú, sin embargo, esta propuesta se encuentra sujeta a la agenda del denominado “Lula pueblo” calificativo que le otorgó Andrés Manuel debido a su triunfo consolidado gracias a la población que le brindó su apoyo.  


Tras la división demográfica e ideológica presenciada en las pasadas elecciones, el norte favoreciendo a Lula y el sur a Bolsonaro, el actual presidente se mostró satisfecho en cuanto al fortalecimiento de la derecha dentro de nación brasileña, enalteciendo los cuatro pilares fundamentales de su gobierno: Dios, Patria, familia y libertad. 


La realidad que impera en el país más grande y poblado de Sudamérica es evidente: 33 millones de habitantes actualmente pasan hambre, por lo cual, este elemento vuelve a ser la prioridad para el candidato de “izquierda” Lula, quien en su pasada administración efectuó el Programa Bolsa Familia beneficiando a millones de brasileños. Diversos analistas políticos lo han calificado como un gran político y como un excelente negociador en el escenario internacional, durante sus anteriores mandatos fue un excelente líder ganando el reconocimiento incluso de personajes tan emblemáticos dentro de la política internacional como lo fue Barack Obama. 


En lo que compete a la agenda económica, comercial y financiera, se vive un proceso nostálgico debido al poco crecimiento y dinamismo que ha mostrado la economía brasileña en términos actuales; el crecimiento a un 6% del PIB mostrado bajo los mandatos de Lula se vislumbra lejano, a pesar del precio constante que ha mostrado el petróleo donde la empresa Petrobras puede seguir desempeñando su papel como competidor a nivel global, mientras tanto, el hierro y los avances tecnológicos pudiesen catapultar la atención de naciones como China quien ya posee una gran presencia dentro de esta nación.  Por otra parte, resulta necesario bajar las tasas de interés dentro de Brasil, ya que este país ha vivido con altas tasas de interés en comparación con otras naciones del mundo, atendiendo al funcionamiento del ya conocido pago PIX Brasil, lanzado en noviembre de 2020 por el Banco Central de Brasil (BCB), el cual, se ha convertido en el método más popular de Brasil para las transferencias de dinero cotidianas, superando desde el año pasado el número de operaciones con tarjetas de crédito y débito.


Finalmente, cabe recordar que el precio comercial de los denominados commodities para el año 2023 significará una realidad totalmente distinta a aquella presenciada hasta el 2010 y aunque los vínculos y la cooperación con América Latina se muestra de manera evidente dentro del discurso del Presidente electo y las relaciones se tornan cordiales con los mandatarios en turno, la presencia de Brasil tanto en organismos y foros regionales debe replantearse para consolidarse paulatinamente en aras de retornar a los tiempos donde Brasil era calificado por la escena internacional como un global player o un  jugador global.


 


Contacta al autor: lmenesesmata@yahoo.com.mx  


 


 


 


EL CONTENIDO EXPRESADO EN LOS ARTÍCULOS SON RESPONSABILIDAD EXCLUSIVA DE LOS AUTORES Y NO REPRESENTAN LA POSTURA POLÍTICA DEL DIARIO MÁS CLARO CLICK INFORMATIVO.





Comentarios


*Cada noticia esta sujeta a 10 comentarios de 200 caracteres.


0/200