Mineros de Concordia contradicen versión federal: “Sabían a quiénes iban a buscar”

Trabajadores de Vizsla Silver desmienten la versión federal sobre una “confusión” en el secuestro de mineros en Concordia y denuncian omisiones, silencio empresarial y falta de reacción oportuna de autoridades.

masclaro.mx
today 13/02/2026

Por Mario Victorino

 

A casi tres semanas del secuestro de 10 trabajadores mineros en Concordia, Sinaloa, la versión oficial enfrenta cuestionamientos directos de quienes vivieron la crisis desde dentro. Mientras el gobierno federal sostiene que el ataque habría sido producto de una “confusión” en la disputa entre Los Chapitos y La Mayiza, trabajadores sobrevivientes aseguran que esa hipótesis no sólo es equivocada, sino que desvía la atención de advertencias previas ignoradas.

Cinco de los mineros ya fueron identificados en fosas clandestinas en El Verde; otros cinco continúan desaparecidos.

 

“No fue confusión”: trabajadores desmontan narrativa oficial

El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, declaró que el secuestro pudo haberse dado en medio de la guerra interna del Cártel de Sinaloa, sugiriendo que los mineros fueron confundidos con integrantes de un grupo rival.

Sin embargo, los trabajadores sostienen que el comando armado fue directamente al campamento residencial “Clementina”, donde dormían los empleados. No fue un levantón en carretera ni un fuego cruzado.

“Sabían perfectamente a quiénes iban a buscar”, relataron.

Para los sobrevivientes, hablar de “confusión” minimiza el contexto previo: meses antes ya habían recibido órdenes explícitas de grupos criminales para abandonar la mina. No se trató de un error. Fue una advertencia incumplida.

 

Advertencias ignoradas y operación bajo amenaza

De acuerdo con los testimonios, los grupos delictivos les pidieron abandonar la región porque no podían garantizar su seguridad. Pese a ello, la empresa canadiense Vizsla Silver mantuvo operaciones, incluso después de un paro técnico impulsado por presión de los propios trabajadores.

Los mineros describieron vigilancia constante, vehículos sospechosos y drones sobrevolando las zonas de trabajo. También revelaron que se les pidió cambiar el color de los chalecos para ser identificados por uno de los grupos criminales y evitar agresiones, un dato que expone el nivel de control territorial en la zona.

 

Extorsión sin producción: otra hipótesis cuestionada

Otra línea planteada fue que el móvil sería el cobro de piso o la extorsión por la extracción de mineral. Los trabajadores lo niegan.

El proyecto no estaba en fase productiva ni generaba ingresos por extracción de oro o plata. Se encontraba en etapa de infraestructura y minado de prueba. No había comercialización de metal.

Para ellos, insistir en la hipótesis económica también desvía la discusión sobre el verdadero problema: la incapacidad del Estado para garantizar seguridad en una región bajo control criminal.

 

Fosas clandestinas y exigencia de transparencia

Las autoridades localizaron al menos cinco fosas clandestinas en El Verde. Cinco cuerpos ya fueron identificados y otros cinco permanecen en análisis forense.

Colectivos de búsqueda han exigido claridad sobre el número total de restos hallados, así como acompañamiento real a las familias. Hasta ahora, la información ha fluido a cuentagotas.

Mientras tanto, la zona continúa bajo influencia de una célula ligada a Los Chapitos, encabezada por Óscar Luciano Martínez Larios, alias “El Casco”, y Gabriel Nicolás Martínez Larios, “El Gabito”.

 

Silencio, presión y miedo

Los trabajadores también denunciaron presiones para no hablar del caso, incluyendo advertencias sobre posibles repercusiones laborales y hostigamiento digital.

“Que no criminalicen a las víctimas”, pidieron.

En un estado marcado por la disputa del crimen organizado, la tragedia de Concordia no sólo expone la violencia, sino también la fragilidad institucional frente a territorios donde el poder real no lo ejerce el Estado.