El firme reclamo de Sheinbaum a EE. UU. que podría cambiar el rumbo del T-MEC
Claudia Sheinbaum exige a EE. UU. eliminar aranceles al acero y automotriz. La Presidenta busca fortalecer reglas de origen en el T-MEC. ¿Habrá acuerdo?
Por Mario Victorino
La relación comercial entre México y Estados Unidos se encuentra en un punto de definición crítica. En un mensaje directo hacia la administración estadounidense, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reiteró la necesidad urgente de que el país vecino elimine o reduzca los aranceles impuestos a productos clave para la economía mexicana: los automóviles, el acero y el aluminio. La mandataria señaló que, aunque existen mesas de diálogo, la realidad en las aduanas y en los costos de exportación aún no refleja los supuestos avances diplomáticos.
Reglas de origen: El blindaje de la región
Uno de los puntos centrales en la estrategia de la Presidenta es la alineación con la política de fortalecer las "reglas de origen". Según explicó Sheinbaum, la postura de México coincide con la de Estados Unidos en el sentido de que la producción de autopartes y componentes industriales debe quedarse dentro de los tres países que integran el T-MEC (México, Estados Unidos y Canadá).
La mandataria subrayó que fortalecer estas reglas significa garantizar que la mayoría de los componentes de un producto final se fabriquen en territorio norteamericano, evitando la triangulación de insumos provenientes de otras regiones. Sin embargo, enfatizó que para que este esquema funcione de manera equitativa, es indispensable que las barreras arancelarias que hoy castigan al acero y al aluminio mexicano desaparezcan, permitiendo una integración real y sin sobrecostos.
Avances en papel, estancamiento en los hechos
A pesar del optimismo que suelen proyectar los comunicados binacionales, la Presidenta fue clara al diagnosticar el estado actual de las negociaciones: la discusión está en marcha y hay progreso en el diálogo, pero los resultados tangibles siguen ausentes. Para el gobierno mexicano, la permanencia de estas tarifas actúa como un freno innecesario para una industria que busca consolidarse como el bloque económico más competitivo del mundo.
Las declaraciones de la titular del Ejecutivo dejan ver que la moneda está en el aire. Mientras México se muestra dispuesto a endurecer los requisitos de contenido regional para beneficiar a la zona, exige como contraprestación que Estados Unidos cumpla con la flexibilización de los impuestos fronterizos. Esta negociación es vital no solo para las grandes armadoras, sino para miles de proveedores de la cadena de suministro que dependen de la estabilidad del mercado del acero y el aluminio.
El futuro del T-MEC en juego
Este reclamo de Sheinbaum llega en un momento donde la revisión del tratado comercial se asoma en el horizonte cercano. La insistencia en los aranceles busca posicionar a México no solo como un socio manufacturero, sino como un actor estratégico que no aceptará condiciones que vulneren su competitividad exportadora. Los próximos meses serán decisivos para ver si el pronunciamiento de Estados Unidos a favor de la región se traduce en decretos que finalmente liberen el flujo comercial de estos materiales esenciales.