Casi 4 de cada 10 trabajadores en México están en condiciones críticas de empleo
Aunque el desempleo sigue bajo en México, 24 millones laboran en precariedad y 33 millones están en la informalidad.
Por Mario Victorino
Aunque México mantiene una de las tasas de desempleo más bajas de los últimos años, la calidad del empleo sigue deteriorándose y millones de personas enfrentan condiciones laborales precarias.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, la tasa de desocupación se ubicó en marzo en 2.4%, un nivel relativamente bajo que refleja estabilidad en el mercado laboral. Sin embargo, detrás de esa cifra se esconde una realidad más compleja: casi 24 millones de trabajadores se encuentran en condiciones críticas de ocupación y 33 millones laboran en la informalidad.
El contraste entre bajo desempleo y alta precariedad evidencia una debilidad estructural en el mercado laboral mexicano, donde el crecimiento del empleo no necesariamente significa mejores ingresos, acceso a seguridad social o estabilidad económica.
El empleo crece, pero no mejora su calidad
La población ocupada en México alcanzó los 60.2 millones de personas, con un aumento anual de 422 mil trabajadores, según los datos del INEGI.
En apariencia, esto podría interpretarse como una señal positiva para la economía nacional. Sin embargo, especialistas advierten que buena parte de estos nuevos empleos se concentra en actividades de baja productividad, con salarios reducidos y sin prestaciones laborales.
El crecimiento del empleo no ha venido acompañado de mejores condiciones para los trabajadores, sino de una expansión de esquemas más vulnerables y con menor protección social.
Esto ha provocado que, aunque menos personas estén oficialmente desempleadas, una gran parte de la población ocupada enfrente serias dificultades para sostener su nivel de vida.
Casi 4 de cada 10 trabajadores están en condiciones críticas
Uno de los indicadores más preocupantes es la tasa de condiciones críticas de ocupación, que mide a las personas que trabajan con ingresos insuficientes o jornadas laborales inadecuadas.
En marzo, este indicador se ubicó en 39.6% de la población ocupada, por encima del 38.4% registrado en el mismo mes del año anterior.
Esto significa que prácticamente 4 de cada 10 trabajadores en México enfrentan precariedad laboral severa, lo que equivale a cerca de 24 millones de personas.
El INEGI define estas condiciones como aquellas en las que una persona trabaja menos de 35 horas semanales por razones de mercado, trabaja más de 35 horas con ingresos inferiores al salario mínimo o labora más de 48 horas ganando hasta dos salarios mínimos.
Es decir, no se trata únicamente de tener empleo, sino de que ese trabajo permita vivir con dignidad, algo que sigue lejos para millones de mexicanos.
La informalidad laboral alcanza a 33 millones
Otro dato alarmante es el repunte de la informalidad laboral.
Durante marzo, la tasa de informalidad subió a 54.8% de la población ocupada, superando el 54.3% registrado un año antes.
Esto implica que alrededor de 33 millones de personas trabajan sin acceso pleno a seguridad social, sin contratos formales o dentro de esquemas laborales altamente vulnerables.
Además, la ocupación en el sector informal, particularmente en micronegocios no registrados, representó 29.4% del total, también con un ligero incremento anual.
Este fenómeno no solo afecta directamente a los trabajadores, sino que también limita la productividad nacional, reduce la recaudación fiscal y debilita el crecimiento económico del país.
La subocupación también refleja debilidad estructural
La subocupación, otro indicador clave del mercado laboral, también mostró un ligero aumento.
Este indicador mide a las personas que ya tienen empleo, pero necesitan trabajar más horas para obtener ingresos suficientes.
En marzo, la subocupación se ubicó en 6.7%, reforzando el diagnóstico de un mercado laboral frágil, donde incluso quienes tienen trabajo no logran cubrir plenamente sus necesidades económicas.
La combinación de informalidad, bajos ingresos y jornadas insuficientes confirma que la recuperación laboral en México sigue siendo desigual y vulnerable.
El desafío no es solo generar empleo, sino empleo digno
El panorama laboral deja claro que el principal reto para México no es únicamente reducir el desempleo, sino mejorar la calidad del trabajo disponible.
La persistencia de empleos precarios, salarios bajos y falta de seguridad social limita el desarrollo económico y mantiene a millones de familias en una situación de incertidumbre permanente.
Aunque las cifras oficiales muestran estabilidad en la desocupación, la realidad cotidiana de millones de trabajadores refleja un mercado laboral donde tener empleo no garantiza bienestar.
México mantiene el desempleo a raya, pero el verdadero problema sigue siendo la precariedad que alcanza a casi 24 millones de personas y la informalidad que afecta a más de la mitad de la fuerza laboral.