Trump desató la crisis y ahora Rubio busca salvar la relación con el Papa León XIV

Marco Rubio se reunió con el papa León XIV para recomponer la relación entre EU y el Vaticano tras las críticas de Donald Trump.

The Vatican Media / Afp
today 07/05/2026

REDACCIÓN

 

El gobierno de Estados Unidos intentó recomponer su relación con el Vaticano luego de semanas de tensión política y diplomática derivadas de las críticas lanzadas por el presidente Donald Trump contra el papa León XIV. Este jueves, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio sostuvo una reunión privada con el pontífice en el Palacio Apostólico de la Santa Sede, encuentro que Washington calificó como “amistoso” y centrado en la paz mundial, Medio Oriente y la cooperación humanitaria.

La visita ocurrió apenas días después de que Trump intensificara sus ataques contra el líder de la Iglesia católica, a quien acusó de “poner en peligro a muchos católicos” por sus posturas sobre la guerra en Irán y la situación internacional. En respuesta, la Casa Blanca envió a Rubio para tratar de reducir las tensiones y fortalecer la comunicación con el Vaticano.

El Departamento de Estado destacó en un comunicado que durante la audiencia se reafirmó “la solidez de las relaciones entre Estados Unidos y la Santa Sede”, además de subrayar un compromiso conjunto “a favor de la paz y de la dignidad humana”. La conversación también incluyó temas relacionados con los esfuerzos humanitarios en el continente americano y las iniciativas diplomáticas para buscar estabilidad en Medio Oriente.

 

El Vaticano y Estados Unidos intentan dejar atrás semanas de confrontación

La reunión entre Marco Rubio y León XIV se realizó en medio de un escenario internacional marcado por las tensiones en Medio Oriente y la creciente confrontación política entre sectores conservadores estadounidenses y el Vaticano.

En abril, Trump calificó públicamente al pontífice como “débil frente al crimen” y “terrible para la política exterior”, luego de que el Papa condenara las amenazas militares contra Irán y reiterara el llamado de la Iglesia católica a evitar cualquier escalada bélica. Incluso, el mandatario estadounidense afirmó recientemente que León XIV considera “aceptable” que Irán posea armas nucleares, declaración que provocó fuertes críticas internacionales.

El Papa respondió que la misión de la Iglesia es “predicar la paz” y reiteró que el Vaticano mantiene una postura histórica contra las armas nucleares y la guerra. También defendió el deber moral de pronunciarse frente a conflictos armados y crisis humanitarias.

 

Cuba y América Latina estuvieron presentes en el diálogo

Aunque el Vaticano no reveló detalles específicos de la conversación privada, el Departamento de Estado confirmó que ambas partes revisaron las iniciativas humanitarias en América Latina. La situación de Cuba figuraba entre los temas previstos debido a la presión que Washington ha ejercido sobre la isla desde el regreso de Trump a la presidencia.

Rubio, de origen cubano y uno de los principales impulsores de la línea dura contra La Habana, reconoció días atrás que el tema cubano estaría presente en su agenda diplomática con la Santa Sede. Sin embargo, ninguna de las partes confirmó públicamente qué acuerdos o diferencias surgieron sobre el caso.

La influencia del Vaticano en América Latina sigue siendo relevante, particularmente porque León XIV vivió durante décadas en Perú y mantiene un amplio conocimiento sobre la región.

 

Trump mantiene presión contra el Papa León XIV

Pese al tono conciliador de Rubio, Donald Trump volvió a lanzar críticas esta misma semana contra el pontífice. Durante una entrevista televisiva, insistió en que las posturas del Papa respecto a Irán “ponen en riesgo a católicos y a mucha gente”.

Las declaraciones del mandatario estadounidense reflejan el choque ideológico entre el Vaticano y sectores de la ultraderecha estadounidense, particularmente por temas como migración, guerras internacionales y el uso político de la religión.

Analistas internacionales consideran que la reunión de Rubio con el Papa representa un intento urgente por contener el deterioro de las relaciones diplomáticas entre Washington y la Santa Sede, especialmente en un momento de alta tensión geopolítica.