Andrés Filomeno Mendoza, el “Caníbal de Atizapán”, muere a los 78 años en prisión
Muere el Caníbal de Atizapán a los 78 años en prisión. Cumplía ocho sentencias por feminicidio; la causa de muerte deberá confirmarse con la necropsia.
Por Mario Victorino
Andrés Filomeno Mendoza Celis, conocido como el “Caníbal de Atizapán” o el “Monstruo de Atizapán”, murió a los 78 años mientras permanecía recluido en el penal de Tenango del Valle, en el Estado de México. El feminicida serial acumulaba ocho sentencias condenatorias por feminicidio y delitos relacionados con la desaparición de personas.
El secretario de Seguridad estatal, Cristóbal Castañeda Camarillo, confirmó el fallecimiento y señaló que el interno se encontraba en un área destinada a personas adultas mayores y vulnerables debido a sus problemas de salud.
Mendoza Celis había padecido distintas enfermedades crónicas y durante los últimos meses fue trasladado a hospitales de Toluca para recibir atención médica. No obstante, la causa definitiva de su muerte deberá determinarse mediante los procedimientos forenses correspondientes.
¿De qué murió el ‘Caníbal de Atizapán’?
El fallecimiento ocurrió durante la noche del miércoles y fue reportado públicamente este jueves 29 de octubre. De acuerdo con la información difundida por autoridades y medios nacionales, Mendoza Celis tenía antecedentes de diabetes e hipertensión, además de complicaciones de salud que habían requerido hospitalización.
El secretario de Seguridad del Estado de México indicó que se realizarían los trámites correspondientes y una necropsia antes de entregar el cuerpo.
Hasta que concluyan los estudios, no debe darse por confirmada una causa médica específica de muerte. Las autoridades tampoco habían informado públicamente si algún familiar había reclamado el cuerpo.
El hombre permanecía encarcelado desde mayo de 2021, cuando fue detenido después de que una investigación por la desaparición de una mujer condujo a su vivienda en Atizapán de Zaragoza.
El hallazgo que reveló uno de los casos criminales más graves del Estado de México
El caso salió a la luz tras la desaparición de Reyna González Amador, de 34 años, ocurrida en Atizapán de Zaragoza. La mujer era esposa de un policía que realizó indagatorias para localizarla y llegó hasta el domicilio de Mendoza Celis.
En el inmueble fue encontrado el cuerpo desmembrado de González Amador. La investigación derivó en un cateo autorizado judicialmente, durante el cual las autoridades localizaron restos humanos y evidencias que ampliaron la dimensión del caso.
En el patio de la vivienda se encontraron miles de fragmentos óseos. Los análisis periciales permitieron relacionar los restos con 19 personas: 17 mujeres, un hombre y un menor de edad.
El hallazgo llevó a nuevas investigaciones para identificar a las víctimas y esclarecer las circunstancias de sus muertes. El caso evidenció que la violencia no se limitaba al crimen por el que inicialmente fue detenido Mendoza Celis.
Libretas, pertenencias y grabaciones: las evidencias encontradas en la casa
Durante las diligencias, los investigadores aseguraron objetos personales de mujeres, identificaciones, fotografías, prendas, bolsos y otros artículos que ayudaron a reconstruir parte de los hechos.
También encontraron registros escritos con datos de posibles víctimas y grabaciones que formaron parte de las evidencias investigadas por las autoridades.
Entre los hallazgos que dieron origen al apodo de “Caníbal de Atizapán” estuvieron restos de carne humana localizados en el refrigerador de la vivienda. La información sobre estos elementos se difundió ampliamente después de la detención y convirtió el caso en uno de los más conocidos de la historia criminal reciente del país.
Los objetos y registros encontrados fueron incorporados a las investigaciones para documentar los delitos y respaldar las acusaciones presentadas ante los tribunales.
Ocho sentencias condenatorias, incluida una de prisión vitalicia
Mendoza Celis acumuló ocho sentencias por delitos relacionados con feminicidio y desaparición de personas. La primera fue dictada el 18 de marzo de 2022, cuando un juez del Estado de México lo condenó a prisión vitalicia por el feminicidio de Reyna González Amador.
Ese mismo año recibió una segunda sentencia de 55 años de prisión por otro caso. En enero de 2023 fue condenado a 92 años por delitos relacionados con la muerte y desaparición de una mujer y un niño.
Durante 2023 recibió otras cuatro sentencias condenatorias. La octava y última fue dictada el 11 de febrero de 2024, con una pena de 55 años de prisión por feminicidio y desaparición.
Las condenas reflejaron el avance de distintas causas judiciales derivadas de las investigaciones posteriores a su detención. La cifra de 19 personas identificadas en los restos hallados en su vivienda no significa que todos los casos se hayan resuelto judicialmente de la misma manera.
Un vecino que aparentaba llevar una vida tranquila
Antes de su detención, algunos vecinos describían a Mendoza Celis como una persona tranquila y conocida en su comunidad. Incluso ocupó un cargo en el Consejo de Participación Ciudadana de la colonia Lomas de San Miguel, desde donde gestionaba apoyos para los habitantes.
Esa imagen contrastó con los hallazgos de la investigación y con las sentencias que recibió posteriormente.
El caso provocó preguntas sobre cómo pudo mantener durante años una vida aparentemente ordinaria mientras se cometían los delitos que las autoridades le atribuyeron y por los cuales fue condenado.
El caso llegó a la televisión
La repercusión del caso trascendió las investigaciones policiales y los tribunales. En 2022, la Suprema Corte de Justicia de la Nación impulsó la miniserie documental Caníbal. Indignación total, transmitida por televisión abierta y dedicada a la violencia feminicida y al caso de Atizapán.
La producción buscó colocar en el debate público la dimensión de los feminicidios en México, la búsqueda de justicia para las víctimas y la necesidad de atender las señales de violencia contra las mujeres.
La historia de Mendoza Celis se convirtió en un caso de referencia por la cantidad de restos localizados, la identificación de múltiples víctimas y las condenas que se dictaron a partir de distintas investigaciones.
Las víctimas y las preguntas que deja el caso
La muerte de Mendoza Celis cierra su trayectoria dentro del sistema penitenciario, pero no elimina la importancia de esclarecer plenamente los casos relacionados con las víctimas, preservar sus identidades y acompañar a sus familias.
Los hallazgos de Atizapán dejaron al descubierto la magnitud de la violencia contra las mujeres y la dificultad de investigar desapariciones cuando no existen respuestas oportunas para las familias.
Aunque Mendoza Celis recibió ocho sentencias condenatorias, el caso también permanece ligado a la labor de identificación forense y a la memoria de las personas cuyos restos fueron encontrados en su domicilio.
La confirmación de su fallecimiento deberá acompañarse de la información oficial sobre la causa de muerte y los procedimientos posteriores. Mientras tanto, las víctimas y sus familias continúan siendo el elemento central para comprender el alcance de uno de los casos de feminicidio serial más estremecedores registrados en México.