2023, 2024, 2025… años más calurosos históricamente

Los registros climáticos muestran que 2023, 2024 y 2025 son los años más calurosos desde que se tienen instrumentos para medir la temperatura.  

masclaro.mx
today 22/01/2026

Por Alejandro Ramos Magaña

 

Los registros climáticos muestran que 2023, 2024 y 2025 son los años más calurosos desde que se tienen instrumentos para medir la temperatura.  

La comunidad científica mundial confirma la tendencia de calentamiento extremo, con récords de altas temperaturas y fenómenos meteorológicos de alto impacto. En 2024, la temperatura media mundial superó en más de 1.5 grados Celsius el promedio preindustrial (1850-1900), tendencia que continuó en 2025.

Se prevé que 2026 sea el cuarto año más caluroso, con un promedio de 1.58 grados Celsius. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) informa que desde 2015 existe una tendencia de una década muy calurosa. A fines del año pasado, la ONU alertó sobre las consecuencias catastróficas de superar el umbral de 1.5 grados Celsius y urgió a los países a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para que la curva de incremento vuelva a estar por debajo de 1.5 grados hacia finales del siglo XXI.

Hasta noviembre pasado, se han organizado 30 Cumbres Climáticas anuales a nivel mundial, pero las emisiones de CO2 siguen aumentando, no disminuyendo, lo cual es el objetivo central de las Conferencias de las Partes (COP) de la ONU.  Estas reuniones pierden interés, y en las COP29 y COP30, de 2024 y 2025, respectivamente, las delegaciones debatieron intensamente para establecer una nueva meta anual de financiación climática. El compromiso actual de 100 mil millones de dólares anuales es insuficiente para combatir el aumento de temperaturas. Se propuso alcanzar 1.3 billones de dólares anuales entre 2030 y 2035.  También se planteó reducir las emisiones globales en casi 78,000 millones de toneladas para 2050.  Un problema recurrente es la falta de compromisos firmes para abandonar gradualmente los combustibles fósiles.

Hace un año, Donald Trump retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París (2015), tratado de la ONU para reducir combustibles fósiles y emisiones de gases efecto invernadero (GEI), manteniendo el aumento de temperatura global por debajo de 1.5 grados Celsius.

Desde el inicio de su segundo mandato en enero de 2025, Trump instó a los gobiernos a abandonar programas de energías limpias y comprar petróleo y gas estadounidenses, amenazando con aranceles si no lo hacen. Japón, Corea del Norte y algunos países europeos modificaron sus planes verdes, invirtiendo miles de millones en hidrocarburos.

Esto implica un aumento de temperatura potencialmente peligroso para la humanidad, agravado por un contexto geopolítico inestable con conflictos bélicos.

Biólogos han registrado temperaturas constantes de 32 grados Celsius en las costas de Acapulco, Guerrero, afectando ecosistemas marinos como el coral y generando huracanes más fuertes.

El 22 de abril de 2021, Día Internacional de la Madre Tierra, investigadores de la UNAM escalaron el glaciar Ayoloco, a 4,626 metros sobre el nivel del mar, en el Iztaccíhuatl, para declararlo extinto. Una placa de la UNAM, firmada en el lugar, lo confirma, atribuyendo su desaparición al calentamiento global.  El mensaje, dirigido a las generaciones futuras, dice: “Aquí existió el glaciar Ayoloco y retrocedió hasta desaparecer en 2018. En las próximas décadas, los glaciares mexicanos desaparecerán. Esta placa es para dejar constancia de que sabíamos lo que estaba sucediendo y lo que era necesario hacer. Solo ustedes sabrán si lo hicimos”.  Los científicos advierten que la pérdida de un glaciar altera el clima, aumentando las temperaturas, reduciendo las lluvias, erosionando el suelo y eliminando fuentes de agua.

La desaparición del glaciar de Ayoloco es un recordatorio de los daños que se le han hecho al planeta, como temperaturas extremas, sequías, deforestación, pérdida de suelo, incendios, huracanes y la amenaza a la biodiversidad, lo que aumenta las enfermedades infecciosas.  Este suceso urge a los gobiernos a acelerar la transición energética y sustituir combustibles fósiles por energías limpias.

México se comprometió en el Acuerdo de París (COP21, 2015) a reducir el 22% de los GEI para 2030.  En 2018, al final del gobierno de Enrique Peña Nieto, se reportó una reducción del 17%.  Sin embargo, en la administración de Andrés Manuel López Obrador, el compromiso se estancó, a pesar de elevar el objetivo del 22% al 30% en 2022. El gobierno federal plantea que, con financiamiento internacional, podría elevar la meta al 40%. 
Expertos señalan que México no reducirá los gases de efecto invernadero en 22% en los próximos cinco años ni descarbonizará su economía significativamente, lo que impide cumplir con el límite de 1.5 grados Celsius del Acuerdo de París.  El compromiso de Peña Nieto de generar el 35% de la electricidad con fuentes renovables para 2024 se vio frustrado por López Obrador, quien bloqueó iniciativas privadas. Actualmente, la generación limpia es del 23%, con una proyección del 38% para 2030. El gobierno anterior priorizó el carbón y combustóleo, limitó la inversión privada en renovables y estancó la transición energética.  Con el actual gobierno, el panorama no ha cambiado mucho. 
El expresidente López Obrador promovió la termoeléctrica de Huexca, en Morelos (con uso de gas natural y combustóleo), y la refinería Olmeca de Dos Bocas, Tabasco, destruyendo manglares y violando acuerdos internacionales.  

Un reporte de Iniciativa Climática de México (2024), indica que México reportó en emisiones a la atmósfera, en 2013, un total de 665 millones de toneladas de dióxido de carbono y se estimó que las emisiones crecerían hasta 973 millones de toneladas en 2030, en caso de no aplicar programas sustentables. “Si México cumple la meta de reducción ofrecida de 22%, nuestras emisiones totales no debieran pasar de 762 millones de toneladas en 2030”, pero hasta ahora las emisiones del país alcanzan las 991 toneladas de CO2 y la tendencia es de incremento sostenido. Situación grave.

México no cumple con la Estrategia Nacional de Cambio Climático ni con la Ley de Transición Energética, retrocediendo y estancándose. 
Este problema se replica globalmente, acercándonos al calentamiento global catastrófico.