¿Cómo capacitar a los maestros con 29 centavos al día? El presupuesto se hunde 93.6%
El presupuesto para capacitar a maestros cayó 93.6% en 10 años: de mil 644 pesos en 2016 a sólo 105.21 pesos anuales en 2026.
REDACCIÓN (con información de María Cabadas de El Universal)
El presupuesto destinado a la formación continua de los maestros de educación básica en México se desplomó 93.6% en una década, al pasar de mil 644 pesos anuales por docente en 2016 a apenas 105.21 pesos en 2026.
La cifra equivale a 29 centavos diarios por cada maestro, de acuerdo con una revisión de los análisis publicados sobre el presupuesto educativo.
La reducción ocurre en un momento particularmente delicado para el sistema educativo mexicano, luego de los resultados de la prueba PISA 2025, que volvieron a colocar sobre la mesa los problemas de aprendizaje de los estudiantes y la necesidad de fortalecer las capacidades de los docentes.
Aunque la disminución del presupuesto para capacitación no permite establecer por sí misma una relación causal con el desempeño de México en las evaluaciones internacionales, especialistas advierten que sí representa una señal de la prioridad que la política educativa ha otorgado a la formación profesional de los profesores.
De mil 644 a 105 pesos: así cayó el presupuesto por maestro
La diferencia entre 2016 y 2026 resulta significativa.
Hace una década, el monto destinado anualmente a la formación de cada docente de educación básica alcanzaba mil 644 pesos.
Para 2017, la cifra rondaba los mil pesos, mientras que en 2018 llegó a mil 269.45 pesos por maestro.
Sin embargo, a partir de 2019 comenzó una caída considerable:
- 2016: mil 644 pesos por docente.
- 2017: alrededor de mil pesos.
- 2018: mil 269.45 pesos.
- 2019: 336 pesos.
- 2020: 141 pesos.
- 2021: 71 pesos.
- 2022: 81 pesos.
- 2023: 85 pesos.
- 2024: 96 pesos.
- 2026: 105.21 pesos.
El punto más bajo se registró en 2021, cuando el cálculo basado en la propuesta presupuestal para ese año colocó el monto en apenas 71 pesos anuales por maestro.
Desde entonces hubo una recuperación marginal, pero el nivel permanece muy lejos del observado al inicio del periodo.
Durante el sexenio de AMLO, la capacitación tocó mínimos históricos
Los datos también muestran que durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador los recursos destinados a la formación continua de los docentes se mantuvieron en niveles particularmente bajos.
En 2021 fueron aproximadamente 71 pesos anuales por maestro; en 2022, 81 pesos; en 2023, 85 pesos, y en 2024, 96 pesos.
El comportamiento contrasta con los recursos observados en los primeros años del periodo analizado.
La reducción no significa necesariamente que la calidad de los programas de capacitación haya disminuido en la misma proporción, pues el monto presupuestal por docente no permite medir por sí solo la calidad, cobertura, pertinencia o efectividad de las estrategias de formación.
Sin embargo, sí plantea una pregunta central: ¿con qué recursos se pretende mantener actualizados a los maestros frente a las nuevas exigencias del sistema educativo?
En 2026 son menos de 9 pesos al mes por maestro
El presupuesto aprobado para 2026 establece un monto de 105.21 pesos anuales por docente, lo que representa menos de nueve pesos mensuales.
La propuesta inicial contemplaba alrededor de 91.50 pesos por maestro durante todo el año.
Durante la discusión presupuestal, los diputados agregaron 14.5 millones de pesos al Programa de Desarrollo Profesional Docente, lo que representó aproximadamente 13.71 pesos adicionales por profesor.
Con esa modificación, el monto llegó a los 105.21 pesos anuales.
Traducido a una cifra cotidiana, el presupuesto equivale a 29 centavos diarios por maestro.
Los recursos están destinados a apoyar la formación continua de los docentes, incluidos aquellos que enfrentan la implementación de los programas de la Nueva Escuela Mexicana y la incorporación de tecnologías digitales en las aulas.
¿Cómo capacitar a los maestros con menos de 9 pesos al mes?
Para especialistas, el problema no se limita a la cantidad de dinero disponible, sino a lo que representa la disminución presupuestal para la política educativa.
Fernando Ruiz, especialista en educación, señaló que para evaluar realmente el impacto de la capacitación docente es necesario conocer cuánto se invierte, cuántos profesores tienen acceso a los programas, cuál es la calidad y pertinencia de la formación y, sobre todo, si ésta responde a las necesidades de los maestros y contribuye a mejorar la enseñanza.
También advirtió que la responsabilidad por los resultados educativos no puede trasladarse exclusivamente a los docentes.
Los profesores necesitan formación, materiales, acompañamiento pedagógico y condiciones adecuadas de trabajo para ejercer la autonomía profesional que también plantea el modelo educativo.
Desde esta perspectiva, pedir a los maestros que implementen nuevos contenidos, recuperen aprendizajes y tengan mayores niveles de autonomía mientras disminuyen los recursos destinados a respaldarlos representa una contradicción que debería ser atendida por la política educativa.
La Nueva Escuela Mexicana enfrenta un reto adicional
Uno de los principales puntos de preocupación es la implementación de la Nueva Escuela Mexicana.
El nuevo modelo plantea modificaciones en los contenidos, las estrategias pedagógicas y la manera en que las comunidades escolares participan en los procesos educativos.
Sin embargo, los cambios curriculares requieren que los docentes cuenten con tiempo, materiales y formación suficientes para comprenderlos y llevarlos a la práctica.
De acuerdo con los especialistas, la capacitación no debería limitarse a cursos aislados.
La formación continua tendría que convertirse en una verdadera política de desarrollo profesional docente, vinculada con las necesidades específicas de los maestros y con los problemas de aprendizaje detectados entre los estudiantes.
Esto implicaría continuidad, trabajo entre pares, acompañamiento pedagógico y mecanismos para evaluar si los programas realmente están modificando las prácticas dentro del aula.
También preocupa la capacitación para utilizar tecnología
El desafío aumenta con la incorporación de herramientas digitales a las aulas.
La tecnología educativa no depende únicamente de entregar dispositivos o instalar conectividad. También requiere que los profesores sepan cómo utilizar esas herramientas con fines pedagógicos.
Por ello, especialistas consideran indispensable mantener inversiones sostenidas en infraestructura, conectividad y capacitación, particularmente en escuelas rurales e indígenas, donde las desigualdades pueden ser mayores.
Sin formación suficiente, la introducción de nuevas tecnologías corre el riesgo de convertirse en una exigencia adicional para los maestros en lugar de una herramienta para mejorar los aprendizajes.
¿La caída del presupuesto explica los resultados de PISA?
Los resultados de PISA 2025 han intensificado el debate sobre el rumbo de la educación mexicana.
Sin embargo, establecer que la reducción del presupuesto para capacitación docente provocó directamente el desempeño de México en la prueba sería una conclusión que los datos disponibles no permiten sostener.
Lo que sí puede observarse es una coincidencia temporal entre la reducción de los recursos para formación docente y un escenario de estancamiento o retroceso en distintos indicadores educativos.
La prueba PISA permite dimensionar la magnitud de los problemas de aprendizaje, pero no identifica por sí sola las causas específicas que existen detrás de cada resultado.
Por ello, los especialistas consideran necesario complementar la evaluación internacional con diagnósticos nacionales y análisis cercanos a las escuelas para determinar qué dificultades enfrentan los estudiantes y qué tipo de capacitación necesitan los profesores.
El problema no se resuelve con cursos aislados
Otro de los puntos señalados por los especialistas es que los programas de formación docente suelen tener poco impacto cuando se reducen a intervenciones aisladas.
El desarrollo profesional requiere objetivos claros, recursos suficientes, seguimiento y evaluación permanente.
También necesita continuidad para que los conocimientos adquiridos puedan convertirse en nuevas prácticas dentro del aula.
En ese sentido, la discusión no debería limitarse a cuántos cursos toman los maestros, sino a qué aprenden, cómo lo aplican y qué efecto tiene sobre los estudiantes.
Especialista advierte sobre abandono de la formación continua
Horacio Martínez, académico del Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación José María Morelos, consideró que la reducción presupuestal refleja un abandono de la formación continua como política pública.
A su juicio, una disminución de 93.6% no puede explicarse únicamente como consecuencia de medidas de austeridad, pues también evidencia que la actualización profesional de los maestros dejó de ocupar un lugar prioritario.
El especialista señaló que cuando el presupuesto disponible se reduce a menos de nueve pesos mensuales por docente, el programa corre el riesgo de convertirse en una acción simbólica en lugar de constituir una política de desarrollo profesional.
El problema adquiere mayor relevancia ante las exigencias de la Nueva Escuela Mexicana, ya que los maestros tienen que traducir los cambios curriculares en prácticas concretas dentro de las aulas.
Una cifra que obliga a revisar la política educativa
El contraste entre mil 644 pesos en 2016 y 105.21 pesos en 2026 constituye, por sí mismo, una señal que requiere explicación.
La cifra no permite concluir que la formación docente actual sea necesariamente peor que la de hace diez años, pero sí obliga a revisar qué estrategia está detrás de la asignación presupuestal.
Si el objetivo es mejorar los aprendizajes, la formación de los profesores debería ocupar un lugar central dentro de la política educativa.
Los resultados de PISA han reabierto precisamente esa discusión.
Más que responsabilizar a los maestros por el desempeño de los estudiantes, especialistas consideran necesario preguntarse si el Estado está proporcionando las herramientas necesarias para que puedan responder a las nuevas demandas del sistema educativo.
El derecho a la educación también implica invertir en los docentes
Desde una perspectiva de derechos educativos, la reducción de recursos plantea una discusión todavía más amplia.
Cuando disminuye el financiamiento destinado a una política pública, el Estado debe explicar las razones, demostrar que existen alternativas y garantizar que la reducción no termine afectando el derecho de los estudiantes a recibir una educación de calidad.
La formación docente es parte de las condiciones necesarias para garantizar ese derecho.
Por ello, el desafío después de PISA 2025 no consiste solamente en reconocer que existen problemas de aprendizaje, sino en construir una estrategia que fortalezca las capacidades de quienes están frente a los grupos.
Y para ello se requieren recursos, acompañamiento, materiales, evaluación y continuidad.
La cifra de 105.21 pesos anuales por maestro deja una pregunta abierta: ¿puede sostenerse una política de desarrollo profesional docente con menos de nueve pesos al mes por profesor?
El debate sobre el futuro de la educación mexicana ya no sólo pasa por los resultados de las evaluaciones internacionales, sino por las condiciones que el propio sistema ofrece a los maestros para mejorar esos resultados.