Sheinbaum exige aclarar contratos del INE y deja en manos de Taddei su renuncia

Sheinbaum pide auditorías al INE por presuntas irregularidades con proveedores ligados a Guadalupe Taddei; la oposición exige explicaciones y su renuncia.

masclaro.mx
today 23/10/2026

Por Mario Victorino

 

Las relaciones entre directivos del Instituto Nacional Electoral (INE) y un proveedor investigado por presuntas irregularidades en contrataciones colocaron al organismo bajo un nuevo foco de atención. El caso involucra a José Alfredo Hernández Casillas, señalado en reportes periodísticos por posibles prácticas fraudulentas en contratos con organismos electorales, y a la presidenta del INE, Guadalupe Taddei.

En paralelo, la presidenta Claudia Sheinbaum exigió que no exista “ninguna sombra de corrupción” en el organismo y pidió esclarecer las presuntas irregularidades. Sobre la continuidad de Taddei al frente del instituto, dejó la decisión en sus manos.

Las revelaciones llegan mientras el INE se prepara para las elecciones de 2027, un proceso que requiere recursos públicos, contratación de materiales y servicios, y garantías de imparcialidad y transparencia.

 

La red de proveedores bajo investigación

Los señalamientos sobre Hernández Casillas no se limitan a su cercanía con Taddei. Una investigación periodística identificó a funcionarios de alto nivel del INE que, de acuerdo con los reportes, asisten con frecuencia a reuniones sociales organizadas por el empresario.

Entre ellos figuran Mario Alfonso Burciaga, director de Recursos Materiales y Servicios; Enma Patricia García, directora de Recursos Financieros; Iliana Araceli Hernández Gómez, titular de la Unidad de Género, y José Alberto Pérez de Acha, coordinador de la Unidad de Servicios de Informática.

El caso genera cuestionamientos porque algunos de los funcionarios mencionados participan en áreas relacionadas con la administración, las finanzas y los servicios del organismo electoral. Los reportes también señalan que se han celebrado contratos por asignación directa con proveedores vinculados al empresario.

La cercanía social entre funcionarios y contratistas no demuestra por sí sola que haya existido corrupción. Sin embargo, cuando hay investigaciones sobre posibles irregularidades en licitaciones y adjudicaciones públicas, resulta relevante esclarecer si se respetaron los procedimientos, si existieron conflictos de interés y qué controles se aplicaron para evitar ventajas indebidas.

 

La UIF investiga a siete empresas proveedoras

Las indagatorias difundidas públicamente involucran a siete empresas relacionadas con los empresarios José Alfredo y Raymundo Francisco Hernández. Entre ellas aparecen Corporativo Zeg, Cajas Graft, Formas Finas y Materiales, Seriplast de México, Diseño Reconstrucción y Comunicación, Formas Finas Fernando Hernández y Comercializadora Grupo Selati.

Según los reportes, las investigaciones apuntan a posibles esquemas de simulación de competencia entre empresas relacionadas, obtención de contratos públicos y presunta triangulación de recursos. También se han señalado posibles vínculos con compañías que habrían emitido facturas irregulares.

Estas hipótesis deben ser esclarecidas por las autoridades competentes. La existencia de una investigación no equivale a una determinación de responsabilidad penal ni acredita que todos los contratos obtenidos por las empresas sean ilegales.

La revisión también alcanza contrataciones realizadas durante la gestión de Taddei al frente del Instituto Estatal Electoral de Sonora, entre 2014 y 2021, así como adjudicaciones del INE federal.

La consejera presidenta ha defendido la legalidad de los procedimientos y ha sostenido que las contrataciones están sujetas a auditorías. También ha rechazado que existan empresas favoritas y ha argumentado que los proveedores forman parte del sector especializado en materiales y documentación electoral.

 

El caso del colaborador vinculado con Corporativo Zeg

Otro de los puntos que ha alimentado la controversia es el de Jonathan Navarrete Torres, identificado en los reportes como apoderado legal de Corporativo Zeg, empresa proveedora de materiales electorales.

Las publicaciones señalaron que Navarrete habría trabajado como chofer de Taddei. La presidenta del INE rechazó esa versión y explicó que estaba adscrito a la Presidencia del organismo, pero que prefería describirlo como un asistente especializado. También afirmó que las personas mencionadas en los señalamientos ya no forman parte del personal del instituto.

La relación laboral previa y la representación legal de una empresa contratista no prueban automáticamente un conflicto de interés. Para establecer si existió alguna irregularidad, será necesario examinar las funciones que desempeñó cada persona, las decisiones en las que intervino y los procedimientos mediante los cuales se adjudicaron los contratos.

La polémica, no obstante, ha colocado bajo escrutinio los mecanismos internos de contratación y la necesidad de transparentar los vínculos entre funcionarios y proveedores.

 

Oposición exige explicaciones y plantea la salida de Taddei

Los señalamientos también llegaron al Consejo General del INE, donde representantes partidistas cuestionaron la cercanía de la consejera presidenta con uno de los empresarios proveedores.

Desde la oposición se ha exigido que se aclaren los posibles conflictos de interés y se ha planteado que Taddei deje la Presidencia del organismo si no puede despejar las dudas sobre su gestión.

La exigencia de renuncia se produce en un momento especialmente delicado: el INE se encuentra en la preparación de las elecciones de 2027, en las que se renovarán cargos federales y estatales. La credibilidad del árbitro electoral y la transparencia en el uso de sus recursos son asuntos centrales para el desarrollo de esos comicios.

Taddei ha rechazado abandonar el cargo y ha defendido la autonomía del instituto. También ha sostenido que los cuestionamientos contra su persona pueden afectar la percepción pública del organismo y pidió que las inconformidades se tramiten por las vías legales.

 

Sheinbaum pide auditorías y deja la renuncia en manos de Taddei

La presidenta Claudia Sheinbaum pidió que se realicen las auditorías necesarias y que se transparenten las contrataciones cuestionadas. Subrayó que no debe existir ninguna sospecha de corrupción en el organismo encargado de organizar las elecciones.

“No debe haber ninguna sombra de corrupción en el INE”, afirmó durante su conferencia matutina del viernes 23 de octubre.

Consultada sobre las exigencias para que Taddei renuncie, Sheinbaum evitó respaldar directamente esa petición y señaló que la decisión corresponde a la propia consejera presidenta.

“Eso depende de ella. Yo solo digo que creo que es relevante, pues, que no debe haber ninguna sombra de corrupción”, expresó.

La presidenta también destacó la importancia de aclarar los señalamientos antes de que avance el proceso electoral. Su postura pone el énfasis en las auditorías y la transparencia, sin establecer de antemano que las acusaciones contra los proveedores o los funcionarios estén probadas.

 

Transparencia bajo presión rumbo a 2027

El INE anunció medidas para facilitar la consulta pública de información sobre sus contrataciones, mientras Taddei ha defendido los procedimientos y la autonomía institucional.

La prueba para el organismo será que las auditorías y las investigaciones permitan conocer cómo se asignaron los contratos, qué empresas participaron, si hubo competencia efectiva y si algún funcionario intervino en decisiones en las que pudiera tener un interés personal.

También será importante determinar si los presuntos vínculos entre proveedores y funcionarios influyeron en las adjudicaciones o si se respetaron las reglas de contratación pública.

Por ahora, las investigaciones y los señalamientos han abierto una controversia sobre la relación entre contratistas y altos funcionarios del INE. La responsabilidad de cada involucrado deberá establecerse a partir de evidencia verificable, no solo de fotografías, reuniones sociales o acusaciones políticas.

Con las elecciones de 2027 en el horizonte, el caso plantea una exigencia concreta para el organismo: aclarar los contratos cuestionados, transparentar sus decisiones y ofrecer resultados verificables sobre las posibles irregularidades.