¿De quién depende nuestra salud? El complejo rompecabezas del financiamiento de la OMS

Descubre quién financia realmente a la OMS en 2026. Analizamos el polémico papel de los donantes privados y el impacto del retiro de grandes potencias.

masclaro.mx
today 13/02/2026

Por Mario Victorino

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) se enfrenta hoy a uno de los desafíos más críticos de su historia, y no se trata de una nueva variante de virus, sino de su propia supervivencia financiera. Con un presupuesto que a menudo es superado por los ingresos de grandes corporaciones tecnológicas o el presupuesto anual de hospitales universitarios en países desarrollados, la agencia que debe velar por la salud de 8,000 millones de personas opera bajo una estructura de financiamiento tan frágil como estratégica.

 

Un presupuesto dividido por intereses

A diferencia de lo que muchos creen, la OMS no se financia únicamente con los impuestos de los ciudadanos del mundo. Su presupuesto se divide en dos pilares que generan un constante debate ético y operativo. Por un lado, están las contribuciones señaladas, las cuotas fijas que cada país paga por ser miembro. Por otro, las contribuciones voluntarias, que hoy representan más del 80% del dinero total disponible.

Esta dependencia de fondos voluntarios crea un fenómeno conocido como "etiquetado de fondos". Cuando un donante entrega dinero de forma voluntaria, suele decidir exactamente en qué debe gastarse. Esto significa que la OMS a menudo tiene millones para combatir una enfermedad específica, pero carece de fondos básicos para fortalecer sistemas de salud en países pobres o para investigar amenazas emergentes.

 

El papel de los "Gigantes Filantrópicos" y la Geopolítica

En el actual escenario de 2026, el mapa de donantes ha dado un giro dramático. Con la reciente fluctuación en el compromiso de Estados Unidos —históricamente su mayor financista—, otros actores han dado un paso al frente. La Fundación Bill y Melinda Gates se mantiene como un pilar fundamental, aportando en ocasiones más capital que la gran mayoría de las naciones del G20.

"La independencia de la OMS está en juego cuando el presupuesto depende de la voluntad de unos pocos", señalan expertos en gobernanza global. "Si un donante decide mañana que la salud mental no es una prioridad, la organización se queda sin recursos para esa área, independientemente de lo que dicten los datos científicos".

 

Reformas hacia la sostenibilidad

Para evitar el colapso, la Asamblea Mundial de la Salud aprobó recientemente una reforma histórica: elevar las contribuciones fijas de los países hasta que alcancen el 50% del presupuesto básico para finales de la década. El objetivo es que la organización recupere la soberanía sobre sus propios programas.

Sin embargo, el camino no es sencillo. Los recortes presupuestarios en las principales economías europeas y las tensiones geopolíticas en Asia están dificultando que los fondos fluyan con la rapidez necesaria. Mientras tanto, la OMS debe seguir gestionando desde la erradicación de la polio hasta la vigilancia de futuras pandemias con una billetera que muchos consideran insuficiente.

 

¿Qué se financia realmente?

El presupuesto para el bienio 2024-2025 se fijó en aproximadamente 6,834 millones de dólares. Aunque parece una cifra astronómica, se reparte en áreas críticas:

  • Cobertura Sanitaria Universal: El mayor esfuerzo para que nadie se arruine al enfermar.
  • Emergencias Sanitarias: La "fuerza de choque" para brotes y desastres naturales.
  • Poblaciones más saludables: Combate contra el tabaquismo, la obesidad y el cambio climático.

La gran pregunta que queda en el aire para este 2026 es si el mundo está dispuesto a pagar el precio de una salud pública verdaderamente independiente o si seguirá dejando el destino de la sanidad global en manos de la generosidad opcional de unos pocos.