Por cada $10 mil que gana un hombre, ¿cuánto recibe una mujer? Así se ve la brecha salarial
Brecha salarial en México: descubre cuánto menos ganan las mujeres, con ejemplos en pesos por sueldo, industria y distintos oficios.
Por Mario Victorino
La brecha salarial de género en México continúa siendo una realidad que puede traducirse directamente en el bolsillo de las trabajadoras. Aunque la diferencia se ha reducido en los últimos años, las mujeres todavía reciben menores ingresos que los hombres y la distancia puede representar desde cientos hasta miles de pesos menos cada mes.
De acuerdo con la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami), la brecha estimada para el salario por hora pasó de 12.3% en 2018 a 10.6% en 2024. Esta medición considera diferencias en características observables como educación, ubicación y estado civil, por lo que busca estimar la parte de la diferencia salarial potencialmente atribuible a discriminación.
Sin embargo, cuando se observan los ingresos sin hacer ese ajuste, la diferencia puede ser mayor. Para 2024, la propia Conasami reportó una brecha salarial simple de 12.6%.
La pregunta entonces es: ¿qué significan esos porcentajes en dinero?
Por cada 10 mil pesos que gana un hombre, una mujer recibiría alrededor de 8 mil 940
Una manera sencilla de dimensionar la brecha salarial es trasladar el porcentaje a ejemplos concretos.
Si se toma como referencia la brecha ajustada de 10.6%, un hombre que recibe $10,000 mensuales tendría una diferencia equivalente a $1,060 frente a una mujer con un ingreso equivalente bajo ese supuesto.
En términos ilustrativos:
Un sueldo masculino de $8,000 pesos representaría una diferencia de aproximadamente $848 pesos.
Con un salario de $10,000 pesos, la diferencia sería de $1,060 pesos.
Si el sueldo aumenta a $15,000 pesos, la diferencia llega a $1,590 pesos.
Para un salario de $20,000 pesos, la distancia sería de $2,120 pesos.
En un ingreso de $30,000 pesos, la diferencia alcanzaría aproximadamente $3,180 pesos.
Y para un salario de $50,000 pesos, el monto equivalente a la brecha sería de $5,300 pesos mensuales.
Esto significa que, como ejercicio para dimensionar el problema, una mujer recibiría alrededor de $8,940 por cada $10,000 que percibe un hombre si se aplica una diferencia de 10.6%.
Estos cálculos son ejemplos matemáticos, no salarios promedio oficiales para cada una de esas ocupaciones.
La diferencia puede convertirse en más de $38 mil pesos al año
El impacto se vuelve más evidente cuando se lleva la brecha al ingreso anual.
Con un sueldo hipotético de $30,000 mensuales, un hombre recibiría $360,000 pesos al año.
Si se aplicara una diferencia de 10.6%, el ingreso equivalente para una mujer sería de aproximadamente $321,840 pesos anuales.
La diferencia sería de $38,160 pesos al año.
En otras palabras, el problema no solamente representa una cantidad menor en la nómina de cada mes: puede significar decenas de miles de pesos menos durante un año.
Con un salario de $50,000 mensuales, la diferencia anual bajo el mismo supuesto sería de aproximadamente $63,600 pesos.
La jornada laboral también modifica la brecha salarial
La diferencia no es idéntica para todas las personas trabajadoras.
La Conasami ha identificado brechas más amplias entre quienes trabajan jornadas extensas. Para las personas que laboran entre 40 y 48 horas semanales, la diferencia salarial llegó a alrededor de 18%, mientras que para quienes trabajan más de 48 horas, alcanzó aproximadamente 20.3% en el análisis citado por la comisión.
Eso permite dimensionar cuánto puede significar la brecha cuando se lleva directamente a un salario.
Por ejemplo, con un ingreso masculino de $20,000 pesos mensuales, una diferencia de 18% equivaldría a unos $3,600 pesos menos al mes.
Al año serían $43,200 pesos.
Si la brecha fuera de 20.3%, la diferencia subiría a aproximadamente $4,060 pesos mensuales, equivalentes a $48,720 pesos al año.
La cifra deja ver que la brecha puede ampliarse considerablemente dependiendo de las características del empleo y de la jornada laboral.
No todas las industrias presentan la misma diferencia
La brecha salarial tampoco se comporta de la misma manera en todos los sectores de la economía.
Un estudio de Conasami sobre la industria manufacturera encontró diferencias importantes entre ramas industriales. En aquel análisis, la brecha salarial de género en el sector manufacturero rondaba 30% y en la industria de equipo de transporte las mujeres ganaban, en promedio, 36% menos que los hombres.
Aunque se trata de un estudio anterior y no debe utilizarse como fotografía de los salarios actuales, sirve para mostrar que las diferencias pueden ser considerablemente mayores que el promedio nacional cuando se analiza una industria específica.
Si hipotéticamente se aplicara una brecha de 36% a un salario de $20,000 pesos, la diferencia sería de $7,200 pesos mensuales.
Al año, serían $86,400 pesos.
Nuevamente, se trata de una conversión matemática del porcentaje y no de una afirmación de que ese sea actualmente el salario de hombres y mujeres en la industria automotriz.
La brecha también aparece en oficios y profesiones
El fenómeno no se limita a las oficinas corporativas o a los puestos directivos.
La información histórica de Conasami ha identificado diferencias en diversos oficios y ocupaciones, entre ellos trabajo social, secretariado, recamareras, costureras, estilistas, cajeras, planchadoras y cocineras.
En determinados oficios, las diferencias llegaron a ubicarse entre 16% y 32% en los estudios realizados por la comisión.
Esto es especialmente relevante porque muchas de estas actividades cuentan con una elevada participación femenina y, al mismo tiempo, suelen encontrarse entre los empleos con menores remuneraciones.
El trabajo del hogar también muestra una enorme desigualdad
El trabajo del hogar remunerado constituye otro ejemplo de las desigualdades del mercado laboral mexicano.
Información oficial de la Conasami señala que este sector está compuesto mayoritariamente por mujeres: alrededor de nueve de cada diez personas trabajadoras del hogar son mujeres. Además, se caracteriza por bajos ingresos y una importante desprotección laboral.
La diferencia salarial, por tanto, no puede analizarse únicamente preguntando cuánto gana un hombre y cuánto gana una mujer por realizar exactamente la misma actividad.
También intervienen factores como qué trabajos ocupan las mujeres, cuántas horas trabajan, si tienen acceso a empleos formales, las posibilidades de ascenso y la distribución de las responsabilidades de cuidado.
Las mujeres también cargan con más trabajo no remunerado
Otro elemento que ayuda a explicar la desigualdad económica es el trabajo de cuidados.
De acuerdo con información del entonces Inmujeres, las mujeres realizan aproximadamente tres veces más trabajo de cuidados no remunerado que los hombres, actividad cuyo valor económico se estimó en alrededor de 77 mil pesos anuales por mujer.
Esto significa que una parte importante del trabajo que realizan las mujeres no aparece como un salario en una nómina.
Cuidar niñas y niños, atender a personas adultas mayores, realizar labores domésticas o acompañar a familiares enfermos puede reducir el tiempo disponible para incorporarse al mercado laboral, aceptar jornadas completas o buscar empleos mejor remunerados.
¿Qué significa realmente una brecha salarial de 10.6%?
Es importante evitar una interpretación equivocada.
La cifra de 10.6% de Conasami no significa automáticamente que todas las mujeres ganen 10.6% menos que todos los hombres.
La medición corresponde a una estimación de la brecha salarial por hora y considera distintas características observables para intentar identificar la parte de la diferencia que podría atribuirse a discriminación.
En cambio, cuando se compara directamente el ingreso laboral entre hombres y mujeres, la diferencia puede ser distinta.
Por eso existen cifras diferentes dependiendo de la fuente, el periodo, el tipo de trabajador y la metodología utilizada.
La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Inegi es precisamente una de las principales fuentes para conocer las condiciones del mercado laboral mexicano, incluyendo ocupación, informalidad, ingresos y participación laboral.
¿La brecha salarial está disminuyendo?
Sí. Los datos de Conasami muestran una reducción en la brecha salarial estimada.
En 2018 era de 12.3% y para 2024 bajó a 10.6%, una reducción de 1.7 puntos porcentuales en seis años.
También existen señales positivas en el empleo formal. Conasami reportó que entre 2018 y 2024 el número de mujeres aseguradas ante el IMSS creció más que el de los hombres y que el salario promedio de las mujeres aumentó 19.6% en ese periodo.
Sin embargo, que la brecha disminuya no significa que haya desaparecido.
La diferencia sigue siendo especialmente relevante cuando se consideran los puestos ocupados, las jornadas laborales, las industrias, la informalidad y las responsabilidades de cuidado.
La brecha salarial se puede ver en el bolsillo
El porcentaje puede parecer pequeño cuando se observa aislado.
Pero llevado a pesos, una diferencia de 10.6% puede representar $1,060 pesos menos al mes por cada $10,000 de referencia, $3,180 pesos por cada $30,000 o $5,300 pesos cuando el ingreso de referencia es de $50,000.
Durante un año, esos montos pueden convertirse en $12,720, $38,160 o $63,600 pesos, respectivamente.
Y cuando la brecha aumenta en determinados sectores o jornadas, la diferencia puede ser todavía mayor.
El debate sobre la igualdad salarial, por tanto, no solamente habla de porcentajes: habla de dinero que deja de llegar al bolsillo de las trabajadoras y de oportunidades económicas que pueden acumularse o perderse durante toda una vida laboral.