¡120 de 120 y la UNAM no la convocó! Brisa García quedó fuera del examen de control
Brisa García obtuvo 120 aciertos en el examen de la UNAM, pero no fue convocada al examen de control y acudió a pedir una explicación.
Por Mario Victorino
Brisa Nisdany García Santiago, estudiante oaxaqueña de 17 años que obtuvo 120 aciertos de 120 en el primer examen de admisión de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), no fue convocada al examen de control presencial que la institución aplicó nuevamente después de detectar una vulneración en su sistema.
La joven, originaria de San Baltazar Guelavila, Oaxaca, había cumplido con los trámites solicitados por la universidad y manifestó que estaba dispuesta a repetir la evaluación para demostrar que su resultado no había sido producto de una irregularidad.
Sin embargo, Brisa no recibió la confirmación para presentar el examen de control, ni en la sede de Oaxaca ni en la Ciudad de México.
Ante la falta de respuesta, la estudiante acudió personalmente a una de las sedes donde se realizó la segunda evaluación para solicitar información sobre su situación.
Brisa obtuvo 120 aciertos de 120 en el primer examen
La joven cursó sus estudios en el Centro de Estudios Tecnológicos, Industriales y de Servicios (CETis) 124, ubicado en el municipio de Tlacolula de Matamoros, y aspiraba a ingresar a la carrera de Medicina en la UNAM.
En el primer examen de admisión consiguió el resultado máximo posible: 120 respuestas correctas de 120 reactivos.
El resultado colocó a Brisa entre los aspirantes con mejor desempeño en la evaluación y generó atención debido a la dificultad de conseguir una calificación perfecta en el examen de ingreso.
Sin embargo, posteriormente la UNAM anunció que aplicaría un examen de control presencial, luego de que se detectara una vulneración en el sistema utilizado durante el proceso de admisión.
La decisión implicó que determinados aspirantes tuvieran que volver a presentar una evaluación para garantizar la confiabilidad del proceso.
“Yo no hice trampa”, aseguró Brisa García
Tras conocer que la universidad realizaría una segunda prueba, Brisa manifestó que no tenía inconveniente en repetir el examen.
La estudiante sostuvo que estaba preparada para volver a responder los reactivos y demostrar que sus 120 aciertos habían sido resultado de sus conocimientos y preparación.
“Yo no hice trampa”, afirmó la joven al referirse a su desempeño en la primera evaluación.
Por ello, esperaba recibir una convocatoria para realizar el examen de control y despejar cualquier cuestionamiento relacionado con su resultado.
El problema fue que esa convocatoria nunca llegó.
La UNAM le informó que recibiría un correo
Brisa relató que tuvo comunicación con trabajadores de la UNAM y que se le indicó que recibiría información sobre su examen de control.
De acuerdo con su testimonio, se le informó que el viernes 7 de agosto recibiría un correo electrónico con los datos correspondientes.
Sin embargo, llegó la fecha y la estudiante no recibió el mensaje.
La falta de comunicación continuó mientras la UNAM comenzaba a aplicar el examen de control presencial en distintas sedes.
Brisa tampoco recibió confirmación para presentar la evaluación en Oaxaca o en la Ciudad de México.
Brisa acudió al hotel San Felipe Misión
Ante la falta de información, la estudiante decidió acudir personalmente al hotel San Felipe Misión, donde se realizó la segunda prueba, para preguntar por qué no había sido convocada.
Su objetivo fue obtener una explicación directamente de los responsables del proceso y saber si todavía tenía posibilidad de realizar el examen.
Brisa reiteró que estaba dispuesta a repetir la evaluación y que no buscaba evitar el examen de control.
Por el contrario, quería presentarlo para demostrar nuevamente su preparación.
La situación resultó especialmente desconcertante para la joven debido a que había cumplido con los trámites requeridos y había obtenido previamente el máximo puntaje.
El examen de control ocurrió después de una vulneración
El segundo examen fue implementado por la UNAM después de que se detectara una vulneración en el sistema utilizado durante la primera aplicación.
La institución decidió reforzar la seguridad del proceso y realizar una nueva evaluación bajo un esquema presencial.
La prueba se aplicó mediante dispositivos electrónicos dentro de una red interna, sin conexión con Internet externo.
La universidad explicó que el nuevo sistema permitía reducir los riesgos de intervención externa y mantener bajo resguardo los reactivos.
Durante el procedimiento también participaron personal universitario y un notario, con el objetivo de dejar constancia de las distintas etapas relacionadas con la carga y protección de las preguntas.
UNAM cambió la modalidad del examen
El nuevo esquema representó un cambio importante respecto a la primera evaluación.
En lugar de realizar el examen de manera virtual desde distintos lugares, los aspirantes fueron convocados a sedes específicas para responderlo de manera digital, pero presencialmente y bajo supervisión.
El examen mantuvo 120 reactivos y un tiempo máximo de tres horas para resolverlos.
La UNAM buscó así garantizar que las condiciones de aplicación fueran iguales para los participantes y evitar nuevas vulneraciones en el sistema.
Otros aspirantes también enfrentaron dificultades
La aplicación del examen de control generó además dificultades logísticas para estudiantes que vivían fuera de las ciudades donde fueron convocados.
Algunos aspirantes tuvieron que trasladarse desde estados como Michoacán, Jalisco y Querétaro para presentar la prueba.
En algunos casos, los estudiantes tuvieron que pagar transporte, alimentación y hospedaje.
La situación generó críticas entre los jóvenes, quienes señalaron que esos gastos no estaban contemplados inicialmente.
El caso de Brisa fue diferente: mientras otros estudiantes sí recibieron una convocatoria y se trasladaron para cumplir con ella, la joven que había obtenido 120 aciertos afirmó que no recibió una cita para realizar el examen.
Brisa quería estudiar Medicina
Brisa García había buscado ingresar a la UNAM para estudiar Medicina, una de las carreras con mayor demanda de la institución.
Su resultado de 120 aciertos representaba un desempeño excepcional y la colocaba en una posición destacada dentro del proceso de admisión.
Sin embargo, la aplicación de un segundo examen cambió el escenario para la estudiante.
Aunque aceptó la decisión de la universidad y manifestó estar dispuesta a volver a realizar la evaluación, la falta de una convocatoria le impidió demostrar nuevamente sus conocimientos.
El caso de Brisa quedó en medio de la polémica de la UNAM
El caso de la joven oaxaqueña ocurrió en medio de una controversia mayor alrededor del proceso de admisión de la UNAM.
La vulneración detectada en el sistema llevó a la universidad a implementar medidas adicionales de seguridad y a convocar a aspirantes para un nuevo examen de control.
La decisión también provocó incertidumbre entre estudiantes que ya habían presentado la primera evaluación y que tuvieron que esperar información sobre su situación.
En el caso de Brisa, la incertidumbre tuvo un elemento adicional: había obtenido la calificación perfecta y, aun así, no recibió la convocatoria para repetir el examen.
La joven acudió personalmente a una de las sedes para solicitar respuestas y reiteró su disposición a presentar nuevamente la prueba.
Su caso puso bajo los reflectores las dificultades de comunicación que enfrentaron algunos aspirantes durante el proceso extraordinario de evaluación.
De los 120 aciertos a pedir una explicación
Brisa García pasó de convertirse en noticia por conseguir 120 aciertos de 120 a buscar respuestas de la universidad por no haber sido convocada al examen de control.
La estudiante sostuvo que no tenía problema en repetir la evaluación y que incluso estaba dispuesta a hacerlo para demostrar que su desempeño había sido legítimo.
Después de esperar la comunicación que la UNAM le había anunciado y no recibirla, decidió acudir personalmente a la sede del examen.
Así, el caso de la joven oaxaqueña se sumó a las inconformidades generadas alrededor del proceso de admisión y del examen de control que la UNAM implementó tras detectar vulneraciones en su sistema.