Sheinbaum contiene gasolina y diésel pese a crisis energética internacional
Sheinbaum frena el alza de gasolina y diésel ante la guerra en Medio Oriente, pero la estrategia tendría un fuerte costo financiero para Pemex.
Por Mario Victorino
El Gobierno de Claudia Sheinbaum mantiene una estrategia para contener el precio de la gasolina y el diésel en México, pese al incremento internacional de los combustibles provocado por el conflicto en Medio Oriente.
A través de acuerdos de precios y estímulos fiscales, la administración federal busca evitar que el aumento registrado en los mercados internacionales se refleje de manera inmediata en las estaciones de servicio del país.
Sin embargo, la estrategia también representa un costo para Petróleos Mexicanos (Pemex). De acuerdo con estimaciones de PetroIntelligence, la contención de los precios podría representar para la empresa petrolera un costo de 10 mil 541 millones de pesos durante seis meses.
El escenario coloca al gobierno ante un dilema: proteger el bolsillo de los consumidores frente a un entorno internacional adverso o permitir que el aumento de los combustibles se traslade al mercado interno.
Guerra en Medio Oriente encarece los combustibles
El conflicto en Medio Oriente ha generado presiones sobre los mercados internacionales de energía y, particularmente, sobre los precios de los combustibles.
México no permanece aislado de estos movimientos. El costo internacional de los hidrocarburos influye en las condiciones bajo las cuales se comercializan las gasolinas y el diésel en territorio nacional.
Ante este panorama, el Gobierno federal decidió mantener mecanismos para amortiguar el impacto sobre los consumidores.
La estrategia cobra especial relevancia debido a que un incremento en los precios de los combustibles puede tener efectos en cadena sobre el transporte, la distribución de mercancías y, eventualmente, sobre los precios de otros productos y servicios.
Sheinbaum apuesta por contener el impacto en el bolsillo
La administración de Sheinbaum ha utilizado acuerdos con el sector gasolinero y estímulos fiscales como herramientas para limitar el incremento de los combustibles.
El objetivo es evitar que las fluctuaciones internacionales se conviertan automáticamente en aumentos para los consumidores mexicanos.
Esta política tiene un componente económico y también político: mantener estables los precios de las gasolinas ayuda a contener presiones sobre la inflación y evita un impacto directo en el gasto cotidiano de millones de personas.
La gasolina y el diésel son combustibles estratégicos para la economía. Cualquier incremento significativo puede repercutir no solamente en quienes utilizan automóvil, sino también en el transporte público, las cadenas de distribución y el costo de mercancías.
Esta semana el diésel no paga IEPS
Dentro de las medidas implementadas para amortiguar el impacto, durante esta semana el diésel no paga el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
El estímulo fiscal permite reducir la carga tributaria sobre este combustible y contribuir a contener su precio final.
La decisión adquiere relevancia porque el diésel es fundamental para actividades como el transporte de carga y la movilización de mercancías.
Una variación importante en su precio puede trasladarse a los costos logísticos y terminar repercutiendo en distintos productos que llegan a los consumidores.
Por ello, el estímulo busca funcionar como un amortiguador frente al incremento de los precios internacionales.
Pemex absorbe el costo de mantener los precios
Aunque los consumidores reciben el beneficio inmediato de una menor presión sobre los precios, la estrategia no carece de costos.
PetroIntelligence calcula que el esquema de contención podría representar para Pemex un costo de 10 mil 541 millones de pesos en seis meses.
La cifra dimensiona el esfuerzo económico que implica evitar que las condiciones internacionales se reflejen plenamente en el mercado mexicano.
Pemex es un actor central en la comercialización de combustibles en México, por lo que las medidas para mantener los precios controlados tienen implicaciones directas sobre sus finanzas.
El costo estimado por PetroIntelligence pone nuevamente sobre la mesa el debate sobre hasta qué punto la empresa petrolera debe absorber las presiones externas para proteger a los consumidores.
¿Quién termina pagando el precio de contener la gasolina?
El esquema de estímulos permite que el consumidor enfrente un precio menor al que podría resultar de trasladar completamente las condiciones internacionales.
Pero eso no significa que el costo desaparezca.
Parte de la presión es absorbida mediante estímulos fiscales y mecanismos de mercado, mientras que Pemex enfrenta el impacto financiero asociado con la estrategia de contención.
El dilema resulta especialmente complejo en un contexto internacional marcado por la volatilidad de los precios energéticos.
Para el Gobierno, mantener la estabilidad de los combustibles puede ayudar a proteger el poder adquisitivo. Para Pemex, en cambio, implica enfrentar un entorno en el que los márgenes pueden verse presionados.
El riesgo de un nuevo repunte internacional
La duración y evolución del conflicto en Medio Oriente serán factores determinantes para el comportamiento de los precios internacionales de los combustibles.
Si las tensiones aumentan o afectan de manera significativa el suministro energético mundial, México podría enfrentar nuevas presiones.
En ese escenario, mantener los precios internos contenidos podría requerir mayores estímulos o generar costos adicionales para Pemex.
Por ahora, la estrategia de Sheinbaum busca evitar que el consumidor mexicano sea quien absorba de inmediato el impacto de la volatilidad internacional.
Gasolina, diésel y el reto para el Gobierno
El precio de los combustibles es uno de los indicadores con mayor sensibilidad política y económica.
Un aumento considerable puede generar malestar entre los consumidores y presiones inflacionarias, mientras que mantenerlo artificialmente contenido puede representar un costo para las finanzas públicas o para Pemex.
La administración de Sheinbaum optó por el segundo camino: utilizar acuerdos y estímulos para limitar el impacto de la crisis internacional.
La apuesta es que los mexicanos no enfrenten un golpe inmediato en el bolsillo mientras persisten las tensiones internacionales.
Sin embargo, la estimación de PetroIntelligence evidencia que contener el precio de los combustibles tiene un costo, y la discusión ahora será cuánto tiempo puede mantenerse esta estrategia si continúa el encarecimiento internacional.