Quiebra hídrica global
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), aproximadamente 4,000 millones de personas, de los 8,300 millones de habitantes que existen en el planeta, experimentan una escasez severa de agua al menos una vez al año.
Por Alejandro Ramos Magaña
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), aproximadamente 4,000 millones de personas, de los 8,300 millones de habitantes que existen en el planeta, experimentan una escasez severa de agua al menos una vez al año.
Recientemente, las Naciones Unidas publicaron un informe que señala que el mundo se encuentra en una fase de “quiebra hídrica global”.
La destrucción ambiental y el cambio climático, caracterizados por un aumento progresivo de la temperatura global, avanzan con rapidez. Los acuíferos se encuentran sobreexplotados y contaminados, mientras que los humedales se pierden debido a invasiones y daños al ecosistema. Ríos y lagos presentan una contaminación alarmante por sustancias químicas y aguas residuales, y en algunos casos, estos cuerpos de agua están casi secos.
Las cuencas hídricas son afectadas por el crecimiento desordenado de la mancha urbana y la tala clandestina, mientras que el cambio de uso de suelo en bosques y selvas incrementa la erosión. Incluso el agua de lluvia ha perdido su pureza a nivel global debido a la presencia de contaminantes tóxicos en la atmósfera, principalmente derivados de la actividad industrial y agrícola.
La situación hídrica global se ha deteriorado de manera alarmante, según lo indica la Organización de las Naciones Unidas. La mitad de los lagos y lagunas en el planeta se encuentran en proceso de desecación y son utilizados como vertederos industriales, agrícolas y domésticos. A nivel mundial, existen 304 millones de estos cuerpos de agua y van en descenso aceleradamente. Señala la ONU que aproximadamente 2,000 millones de personas residen en áreas urbanas que experimentan hundimientos debido a la sobreexplotación de los acuíferos. En la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, los hundimientos diferenciales oscilan entre los 10 y los 40 centímetros anuales (la región de Chalco y Tláhuac son los más graves).
Agrega Naciones Unidas que el 75% de la población mundial habita en naciones que enfrentan desabasto y contaminación de agua. En las últimas cinco décadas, se han perdido zonas de humedales equivalentes al territorio de la Unión Europea. Asimismo, en un lapso de 50 años, la masa glacial ha disminuido en un tercio, lo que impacta a los grandes ríos del mundo, ya que sus afluentes no alcanzan el mar durante los periodos de calor.
La pérdida de zonas de humedales representa la cancelación definitiva de la captación de agua de lluvia e incluso del deshielo de la nieve. De acuerdo con la comunidad científica mundial, la función de un humedal es comparable a la de una esponja, ya que previene inundaciones y actúa como un riñón del medio ambiente, filtrando diversas sustancias tóxicas y evitando que estas mezclas lleguen a ríos, lagos y lagunas.
La destrucción de bosques y selvas no solo continúa, sino que se acelera cada año, impactando negativamente a los ecosistemas.
La información presentada por la ONU es altamente preocupante, ya que evidencia la ruta destructiva impulsada por la actividad humana, lo que resulta en la pérdida irreversible de la protección de las fuentes de abastecimiento de agua. Existe un peligro inminente de perder los bosques en las próximas décadas.
Con el calentamiento global como factor agravante, los cambios climáticos se intensifican, presentando desafíos significativos para la gestión sostenible de los recursos hídricos.
La década de 1990, del siglo XX, se registró como la más cálida del milenio a nivel global. No obstante, se han observado tres años consecutivos (2023, 2024 y 2025) con temperaturas máximas históricas. De acuerdo con proyecciones científicas, se anticipa que el 2026 se posicionará como el cuarto más cálido a nivel planetario.
El calentamiento global, sin duda, acelera la escasez de agua a nivel mundial. Algunos científicos advierten que para el año 2050, una porción significativa de la cuenca del Amazonas podría transformarse en una zona desértica. La acelerada destrucción de la selva contribuye a la exacerbación de la escasez hídrica.
Adicionalmente, el deshielo de los casquetes polares ha provocado un aumento aproximado de 10 centímetros en el nivel del mar durante el siglo XX, con un incremento notable a partir de la década de 1950; y la tendencia va en aumento.
Es imperativo destacar la gravedad de la crisis mundial del agua. Esta situación constituye un llamado urgente a la acción para los gobiernos, grupos de poder y ciudadanos. Se requieren planes alternativos para garantizar el acceso al agua para las futuras generaciones. Cabe recordar que el agua es un bien humano universal.
CASO GROENLANDIA
La propuesta política de Donald Trump de anexar la isla de Groenlandia a Estados Unidos, ya sea mediante la vía económica o militar, no solo busca contrarrestar la influencia rusa y china en el Ártico, sino que también representa una estrategia de defensa para la vigilancia de misiles en la región norte del Océano Atlántico y el Ártico. Esta propuesta también se fundamenta en las considerables reservas de agua y minerales presentes en Groenlandia, incluyendo níquel, cobalto, cobre y tierras raras (17 elementos químicos), entre otros.
Tras su colonización y posterior estatus como provincia danesa, Groenlandia alcanzó la autonomía en 1979. Sin embargo, continúa manteniendo una relación de dependencia con Dinamarca, sustentada por los subsidios gubernamentales daneses.
Groenlandia alberga el 20% del agua dulce del planeta, la cual se encuentra almacenada en su extenso manto de hielo. Los expertos anticipan que el agua de deshielo, caracterizada por su alta pureza, se convertirá en un recurso crucial en las próximas décadas debido al cambio climático.
En consecuencia, el gobierno de Groenlandia promueve activamente el comercio de agua. Existe un plan estratégico para la explotación y exportación de este recurso a través de agua embotellada, en colaboración con diversas empresas multinacionales que cuentan con licencias vigentes.
Cabe destacar que Groenlandia posee la infraestructura necesaria para la industria minera, incluyendo puertos de aguas profundas. Esta infraestructura permite a la isla integrar eficazmente sus estrategias de recursos hídricos y mineros. Además, existen estudios que indican la presencia de ricos yacimientos de petróleo y gas, lo que ha incrementado el interés del gobierno de Estados Unidos, particularmente durante la administración Trump.
En conclusión, Groenlandia representa una región de importancia estratégica que va más allá de las consideraciones militares. El manejo del agua y el cambio climático en los próximos años será un factor determinante en la evolución de la región.