Crisis de Sarampión en México: Un colapso sanitario que no puede culpar al resto del mundo
México enfrenta un brote de sarampión histórico: Expertos señalan que la crisis es autoinfligida por falta de vacunas y no por un problema global.
Por Mario Victorino
México se encuentra en medio de una tormenta epidemiológica que muchos consideraban imposible en pleno siglo XXI. Los contagios de sarampión no solo han regresado, sino que se han extendido con una velocidad alarmante, dejando a su paso decenas de fallecidos y una cifra de casos que supera, proporcionalmente, la situación de la mayoría de los países del continente americano.
Aunque las autoridades suelen escudarse en que existe un repunte global de la enfermedad, los datos sugieren una realidad mucho más incómoda: la crisis mexicana es autoinfligida.
La pérdida de la "Inmunidad de Rebaño"
El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas que conoce el ser humano. Para mantenerla a raya, se requiere que al menos el 95% de la población esté vacunada. Cuando este porcentaje cae, el virus encuentra "huecos" por donde propagarse.
En México, el esquema de vacunación ha sufrido interrupciones críticas en los últimos años debido a:
- Desabasto de biológicos: Problemas en la cadena de suministro y cambios en los procesos de compra de medicamentos.
- Fallas en la logística de distribución: Dificultades para hacer llegar las dosis a las zonas más remotas o marginadas.
- Relajación de campañas: Una disminución en las jornadas nacionales de vacunación que antes eran el pilar preventivo del país.
Declaraciones de expertos
Especialistas en epidemiología han sido contundentes al señalar que el discurso del "problema global" es una cortina de humo. "Si bien el virus puede entrar por un viajero internacional, el hecho de que se convierta en un brote masivo con fallecidos es responsabilidad exclusiva de la baja cobertura vacunal interna", señalan voces críticas del sector salud.
La preocupación radica en que el sarampión no solo causa fiebre y erupciones; puede derivar en neumonía, ceguera e inflamación cerebral (encefalitis), especialmente en niños con deficiencias nutricionales.
Un retroceso de décadas
Lo que hace que esta situación sea "bastante crítica" es el retroceso histórico. México fue durante décadas un referente mundial en programas de vacunación. Haber pasado de la erradicación técnica a tener fallecidos por una infección prevenible refleja una erosión institucional que no se soluciona con discursos, sino con dosis de vacunas aplicadas en los brazos de los ciudadanos.
¿Qué sigue para detener el brote?
Para frenar el aumento de contagios, el sistema de salud requiere de una respuesta inmediata que incluya:
- Cercos epidemiológicos estrictos en cada caso detectado.
- Campañas masivas de recuperación para aplicar dosis pendientes a niños y adultos jóvenes.
- Transparencia en las cifras para que la población entienda la gravedad del riesgo y acuda a las clínicas.
México se equivoca si piensa que esta es una crisis inevitable; es, por el contrario, un llamado de atención urgente sobre la necesidad de blindar el sistema de salud pública frente a la negligencia administrativa.