El apellido Cuéllar-Cisneros y décadas de poder en Tlaxcala
Lorena Cuéllar construyó su carrera entre el PRI, el PRD y Morena, en una familia con larga tradición política en Tlaxcala.
Por Mario Victorino
La trayectoria de Lorena Cuéllar Cisneros, actual gobernadora de Tlaxcala, está marcada por una característica que el periodista Manuel Díaz coloca en el centro de su análisis: el peso de una familia con una larga presencia en la política estatal.
En su columna “Lorena Cuéllar: el cacicazgo de la transformación Tlaxcala”, Díaz plantea que la alternancia partidista no necesariamente significa la desaparición de las estructuras políticas locales y sostiene que, en el caso de Tlaxcala, el apellido y las redes familiares han tenido un papel relevante durante varias generaciones.
Más allá de la valoración política que hace el autor, la trayectoria de Cuéllar permite reconstruir un recorrido que comenzó en el PRI, pasó posteriormente por el PRD y terminó con su llegada a Morena, partido que la llevó a la gubernatura en 2021.
Una familia ligada al poder de Tlaxcala
Lorena Cuéllar nació en una familia con antecedentes políticos de varias generaciones. Sus abuelos fueron gobernadores de Tlaxcala: Joaquín Cisneros Molina, por la rama materna, y Crisanto Cuéllar Abaroa, por la paterna.
Su bisabuelo, Crisanto Cuéllar Angulo, también tuvo una trayectoria política como diputado local.
Ese contexto familiar es uno de los elementos que Manuel Díaz utiliza para plantear su tesis sobre la permanencia de las élites políticas locales. El autor considera que las redes familiares pueden trascender los cambios de partido y conservar espacios de influencia incluso cuando cambian las fuerzas políticas que gobiernan.
La propia trayectoria de Cuéllar comenzó vinculada directamente con ese entorno.
En 1992 se afilió al PRI y, durante ese mismo año, su tío Joaquín Cisneros Fernández, quien entonces era presidente municipal de Tlaxcala, la incorporó al gobierno municipal como presidenta del DIF.
A partir de entonces inició una carrera que durante aproximadamente dos décadas estuvo vinculada al Partido Revolucionario Institucional.
Lorena Cuéllar y su etapa priista
Antes de convertirse en una figura de Morena, Cuéllar ocupó distintos cargos bajo las siglas del PRI. Fue diputada local, presidenta municipal de Tlaxcala y coordinadora del grupo parlamentario priista en el Congreso estatal.
El Sistema de Información Legislativa registra su militancia priista durante ese periodo y señala que fue precandidata del partido a la gubernatura de Tlaxcala en 2010 y, posteriormente, precandidata al Senado en 2012.
El primer gran quiebre con el PRI ocurrió precisamente durante la sucesión de candidaturas.
En 2010, Cuéllar buscó la candidatura priista a la gubernatura, pero el partido finalmente postuló a Mariano González Zarur.
Dos años después, volvió a buscar una candidatura del PRI, esta vez al Senado. De acuerdo con información publicada sobre su trayectoria, el partido optó por la fórmula integrada por Joaquín Cisneros Fernández y Anabell Ávalos.
La disputa de 2012 tuvo además un elemento particularmente significativo: uno de los contendientes era su propio tío.
2012: la ruptura con el PRI
La decisión del PRI de no postularla al Senado terminó provocando su salida del partido.
Cuéllar abandonó las filas priistas y posteriormente fue postulada por el PRD como candidata al Senado dentro de la coalición Movimiento Progresista.
La documentación del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación confirma que en 2012 su candidatura al Senado por Tlaxcala fue registrada por el PRD dentro de dicha coalición. El expediente también da cuenta de las impugnaciones relacionadas con su postulación y de la resolución de las instancias electorales correspondientes.
En aquella elección ocurrió además un resultado políticamente significativo: Lorena Cuéllar ganó el Senado, mientras su tío Joaquín Cisneros Fernández quedó fuera del escaño. Datos de la elección citados por El Economista ubican a Cuéllar con alrededor de 32 por ciento de los votos frente a 23.8 por ciento de su tío.
Después de su ruptura con el PRI, Cuéllar se acercó al movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador, una etapa que modificó de manera importante su trayectoria política.
El cambio de partido no significó el final de su carrera. Por el contrario, representó el comienzo de una nueva etapa que posteriormente la llevaría del PRD a Morena.
Del PRD a Morena
Tras su llegada al Senado, Cuéllar desarrolló parte de su carrera legislativa bajo las siglas del PRD.
Posteriormente se incorporó a Morena y en 2016 fue candidata a la gubernatura de Tlaxcala por el PRD. En aquella elección quedó en segundo lugar frente al priista Marco Antonio Mena Rodríguez, de acuerdo con los resultados citados por El Economista.
Cinco años después llegó nuevamente a la contienda por la gubernatura, esta vez como candidata de una coalición encabezada por Morena.
El Tribunal Electoral de Tlaxcala confirmó en 2021 su registro como candidata de la coalición Juntos Haremos Historia en Tlaxcala, integrada por Morena, PT, PVEM, Nueva Alianza Tlaxcala y Encuentro Social Tlaxcala.
Cuéllar ganó aquella elección y asumió la gubernatura de Tlaxcala para el periodo 2021-2027.
¿Alternancia política o continuidad de las élites?
Es precisamente en este punto donde se concentra la lectura de Manuel Díaz.
El columnista plantea que el cambio de PRI a PRD y posteriormente a Morena puede observarse desde otra perspectiva: no únicamente como una transformación ideológica o partidista, sino como la capacidad de una familia política para mantenerse vigente a pesar de los cambios en el escenario nacional.
La trayectoria documentada muestra, en efecto, que Cuéllar pasó de una larga militancia priista a una candidatura por el PRD y posteriormente a Morena.
Sin embargo, afirmar que esa trayectoria constituye por sí misma un “cacicazgo” corresponde a la interpretación editorial de Díaz, no a una categoría establecida por las autoridades electorales.
El concepto resulta central en su columna porque el autor utiliza el caso tlaxcalteca para cuestionar hasta qué punto la alternancia de partidos modifica realmente las estructuras de poder locales.
Los señalamientos sobre familiares y allegados
La columna también aborda cuestionamientos sobre la presencia de familiares y personas cercanas a Cuéllar en posiciones dentro de la administración estatal.
En este punto resulta necesario distinguir entre nombramientos, vínculos familiares y acusaciones.
El texto de Díaz presenta diversos señalamientos sobre familiares y allegados de la gobernadora, además de mencionar investigaciones y acusaciones difundidas públicamente sobre presuntos inmuebles y supuestos vínculos con recursos de origen ilícito. Esos señalamientos deben considerarse como acusaciones o versiones atribuidas a terceros, no como hechos judicialmente acreditados.
La misma distinción aplica a las referencias contenidas en la columna sobre presuntas redes de lavado de dinero, huachicol y otros posibles vínculos.
Una acusación o un señalamiento periodístico no equivale a una sentencia judicial, por lo que cualquier afirmación sobre responsabilidades legales requiere respaldo de una resolución o investigación oficial que las establezca.
El peso de una trayectoria política de más de tres décadas
La historia política de Lorena Cuéllar permite observar un recorrido que comenzó en el PRI durante la década de 1990 y que posteriormente atravesó por el PRD y Morena.
Su llegada a la gubernatura en 2021 convirtió a Cuéllar en la tercera integrante de su familia en ocupar ese cargo, un dato que forma parte del argumento central de la columna de Manuel Díaz.
Desde la perspectiva del autor, ese antecedente permite cuestionar la idea de que un cambio de partido necesariamente implique una ruptura con las estructuras tradicionales de poder.
La otra lectura posible consiste en observar una trayectoria política en la que una dirigente formada dentro del PRI terminó incorporándose a las fuerzas políticas que posteriormente desplazaron al priismo de buena parte del poder institucional en México.
Ambas circunstancias forman parte de la historia política de Cuéllar: el origen familiar y priista de su carrera, y su posterior incorporación a las fuerzas que terminaron llevándola a la gubernatura bajo Morena.
En ese sentido, el caso de Tlaxcala abre una discusión más amplia sobre la política mexicana: qué tanto las alternancias modifican las redes locales de poder y qué tanto los actores políticos son capaces de adaptarse a nuevos partidos y nuevos discursos.
Para Manuel Díaz, la continuidad del apellido y de las redes familiares constituye el elemento central de su crítica. La trayectoria electoral y partidista de Cuéllar, mientras tanto, permite documentar cómo una carrera iniciada en el PRI terminó desembocando en Morena y en la gubernatura del estado.
El debate queda planteado entre esas dos perspectivas: la alternancia como cambio político y la permanencia de estructuras familiares como forma de continuidad del poder local.