Sólo 69 llegaron: el examen de control de la UNAM que obligó a jóvenes a viajar hasta Tijuana
Sólo 69 de 364 aspirantes acudieron al primer turno del examen de control de la UNAM en Tijuana; jóvenes viajaron desde varios estados.
Por Mario Victorino
Solo 69 aspirantes acudieron al primer turno del examen de control presencial de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en Tijuana, una jornada que obligó a jóvenes de distintos estados del norte del país a realizar largos viajes para volver a presentar una evaluación de ingreso.
La aplicación se llevó a cabo en la sede de la Estación Noroeste del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, ubicada en el fraccionamiento El Soler, donde la universidad realizó la tercera y última jornada de su examen de control presencial en sedes foráneas.
La jornada estuvo marcada no sólo por el reducido número de asistentes durante el primer turno, sino también por una diferencia en las cifras proporcionadas por la propia institución.
Durante la mañana, Alexis Sampedro Pinto, coordinador de la sede, informó que se tenían 518 aspirantes registrados. Sin embargo, al concluir la jornada, la UNAM difundió un comunicado en el que señaló que fueron 364 las personas que tramitaron una cita para presentar la prueba en alguno de los dos turnos.
La diferencia entre ambas cifras generó un contraste que llamó la atención durante la jornada.
Sólo 69 aspirantes acudieron al primer turno
El primer turno comenzó a las 10:00 horas y concluyó a las 13:00 horas, tiempo local. De acuerdo con el coordinador de la sede, 69 jóvenes se presentaron a realizar el examen durante ese horario.
Para el segundo turno, programado de las 15:00 a las 18:00 horas, la UNAM ya no proporcionó públicamente una cifra de asistencia.
La universidad únicamente informó posteriormente que 364 personas aspirantes habían tramitado una cita para realizar el examen en alguno de los dos turnos.
La evaluación consistió en una prueba de 120 reactivos, aplicada en formato digital mediante tabletas sin conexión a internet y bajo supervisión presencial permanente.
Los aspirantes dispusieron de tres horas para responder la evaluación.
Jóvenes viajaron desde otros estados para presentar el examen
La jornada representó un reto adicional para los aspirantes que viven fuera de Baja California.
A Tijuana llegaron jóvenes provenientes de Baja California Sur, Sonora, Chihuahua, Sinaloa, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, además de estudiantes de distintos municipios de Baja California.
La geografía del norte del país convirtió el traslado en uno de los principales obstáculos.
Para quienes viajaron desde ciudades como Monterrey, Chihuahua, Hermosillo o La Paz, trasladarse hasta Tijuana significaba realizar viajes en avión de aproximadamente una hora a hora y media, dependiendo del punto de partida y la ruta.
La alternativa terrestre implicaba recorridos que podían superar las 10 horas e incluso extenderse por más de 15 horas.
Por ello, varios aspirantes y sus familias optaron por viajar por vía aérea y llegar con anticipación para evitar cualquier eventualidad.
Padres acompañaron a los jóvenes hasta Tijuana
El esfuerzo logístico también involucró a las familias.
En las inmediaciones de la sede ubicada en El Soler se observaron jóvenes acompañados por sus padres, quienes viajaron cientos o miles de kilómetros para que sus hijos pudieran cumplir con el proceso de ingreso a la UNAM.
Uno de los casos fue el de Rebeca, quien acompañó a su hijo desde Monterrey.
La familia consiguió uno de los vuelos más económicos que encontró y decidió viajar desde el viernes, debido a que no quiso arriesgarse a que algún inconveniente con el vuelo del día anterior provocara que el joven perdiera nuevamente la oportunidad de presentar la evaluación.
El joven busca ingresar a Economía y cursó la preparatoria en el Tec de Monterrey. Su objetivo, explicó su madre, es estudiar posteriormente en la escuela de cine de la UNAM, para lo cual considera necesario cursar previamente un año en la Universidad.
El traslado hasta Tijuana, sin embargo, implicó gastos adicionales para la familia, entre ellos transporte y hospedaje.
Desde San Quintín viajaron cinco horas por el examen
Otra familia llegó desde San Quintín, municipio ubicado a varias horas de Tijuana.
La mayor de las hijas acudió para presentar nuevamente el examen de ingreso. Su objetivo es estudiar Contabilidad en modalidad en línea.
La joven había obtenido 105 aciertos en el primer examen, por lo que llegó a Tijuana con la expectativa de volver a superar la evaluación y mantener abierta la posibilidad de estudiar en la máxima casa de estudios.
Para la familia, el viaje implicó aproximadamente cinco horas de carretera.
“Los nervios al tope” antes del examen
Entre los aspirantes también estuvo Dayli, quien busca estudiar Medicina.
La joven reconoció que recibir la noticia de que tendría que viajar hasta Tijuana para realizar nuevamente el examen representó un golpe importante debido a la distancia.
A pesar de ello, consideró que la determinación de la UNAM podía entenderse como un filtro adicional dentro del proceso.
Minutos antes de ingresar al examen, la joven reconoció que se encontraba con los nervios al máximo.
Su experiencia refleja la tensión que enfrentaron varios aspirantes que, después de haber realizado un primer examen, tuvieron que trasladarse a otra ciudad para participar en una nueva evaluación.
¿Por qué la UNAM aplicó un examen de control?
La UNAM explicó que la prueba no constituye un nuevo proceso de admisión, sino un “examen de control” que forma parte del mismo procedimiento de ingreso.
La decisión de realizar esta evaluación presencial ocurrió después de que la universidad detectara irregularidades relacionadas con la aplicación del examen de ingreso en línea.
En las sedes foráneas, la institución buscó garantizar condiciones homogéneas mediante evaluaciones digitales realizadas sin conexión a internet y con supervisión presencial.
Para evitar que los aspirantes respondieran exactamente el mismo cuestionario, se utilizaron diferentes versiones del examen.
La prueba tuvo 120 reactivos y fue aplicada en tabletas propiedad de la UNAM y con equipos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Tijuana fue la tercera sede foránea
La jornada realizada en Baja California formó parte de la estrategia implementada por la UNAM para aplicar presencialmente el examen de control en distintas ciudades del país.
Antes de Tijuana, la universidad llevó a cabo jornadas en León, Guanajuato, y Oaxaca.
Con Tijuana concluyó la aplicación en sedes foráneas.
La elección de estas ciudades permitió concentrar a aspirantes de diferentes entidades que, de otra manera, tendrían que desplazarse hasta la Ciudad de México para realizar la evaluación.
Sin embargo, en el caso de Tijuana, la distancia representó un desafío particularmente importante para quienes viven en estados del norte del país.
El costo de volver a presentar el examen
Más allá de la evaluación académica, para los aspirantes el examen de control significó enfrentar gastos que no estaban contemplados originalmente.
Quienes llegaron desde otros estados tuvieron que pagar vuelos, hospedaje, alimentación y transporte local.
En algunos casos, además, uno de los padres acompañó al estudiante, lo que prácticamente duplicó los gastos de traslado y estancia.
Para familias que viven a cientos o miles de kilómetros de Tijuana, presentarse a una evaluación de tres horas implicó prácticamente organizar un viaje completo.
El traslado también obligó a algunos estudiantes a llegar varios días antes, con el propósito de evitar que un retraso o cancelación de vuelo pudiera impedirles presentarse.
La UNAM entregará los resultados a finales de agosto
Los aspirantes que realizaron el examen de control deberán esperar los resultados.
De acuerdo con la información proporcionada durante la jornada, los resultados serán entregados al final del mes.
La evaluación es parte del proceso de ingreso a alguna de las 134 carreras que ofrece la UNAM.
Mientras tanto, los jóvenes que viajaron hasta Tijuana deberán esperar para conocer si su esfuerzo, los gastos realizados y las horas de traslado finalmente se traducen en un lugar dentro de la Universidad Nacional.
La jornada dejó además un dato que llamó particularmente la atención: mientras durante la mañana se habló de 518 personas registradas, el comunicado final de la UNAM estableció que fueron 364 aspirantes quienes tramitaron una cita para alguno de los dos turnos.
De esa última cifra, al menos 69 acudieron al primer turno, mientras que la universidad no informó públicamente cuántos jóvenes realizaron la prueba durante el segundo horario.
Así concluyó en Tijuana una jornada extraordinaria que, para decenas de familias, significó tomar vuelos, recorrer largas distancias y asumir nuevos gastos para que los aspirantes pudieran tener una segunda oportunidad dentro del proceso de admisión de la UNAM.