“No lo voy a decir porque tenemos buena relación”: el dardo de Sheinbaum a Trump
Sheinbaum responde con ironía a Trump, cuestiona su discurso sobre México y pone sobre la mesa el consumo de drogas y las armas en EU.
REDACCIÓN
La presidenta Claudia Sheinbaum respondió con ironía a las críticas lanzadas por Donald Trump contra México durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde el presidente de Estados Unidos volvió a colocar a los cárteles y la violencia vinculada al narcotráfico como parte central de su discurso sobre la relación bilateral.
Frente a los señalamientos de Trump sobre lo difícil que, según él, resulta para Estados Unidos compartir frontera con un país donde los grupos criminales tienen presencia territorial, Sheinbaum utilizó el mismo argumento para devolver el cuestionamiento hacia Washington.
“Yo podría decir, es muy difícil vivir junto a un país que tiene un nivel tan alto de consumo de drogas ilícitas. O podría decir, es muy difícil vivir junto a un país que tiene tanta producción de armas”, señaló.
La presidenta, sin embargo, agregó que no utilizará ese tipo de argumentos para profundizar las diferencias entre ambos gobiernos.
“Pero no lo voy a decir porque tenemos buena relación”, puntualizó.
La respuesta de Sheinbaum puso sobre la mesa dos problemas que forman parte de la discusión bilateral: la demanda de drogas en Estados Unidos y el flujo de armas hacia México.
Sheinbaum cuestiona el discurso de Trump
La mandataria también llamó a colocar las declaraciones de Trump dentro del contexto político estadunidense y recordó que congresistas y políticos de ese país han realizado lecturas similares sobre sus dichos.
En contraste con la narrativa que atribuye a México una responsabilidad central en la violencia relacionada con el narcotráfico, Sheinbaum destacó los resultados que su gobierno reporta en materia de homicidios dolosos.
“Hemos reducido 50 por ciento los homicidios dolosos”, afirmó.
La presidenta sostuvo además que, bajo esa lógica, sería contradictorio acusar a su administración de mantener vínculos con organizaciones criminales y al mismo tiempo registrar una reducción de los homicidios.
“Si hubiera algún vínculo con algún grupo criminal, no tendríamos los resultados que tenemos. Sería imposible”, declaró.
Sheinbaum evitó, no obstante, convertir su respuesta en un nuevo intercambio directo con Trump.
“Tampoco se trata de entrar en discusión todo el tiempo con el presidente Trump”, dijo.
La postura marca una diferencia entre responder a los señalamientos del mandatario estadunidense y escalar públicamente la confrontación entre los dos gobiernos.
“También podría decir”: el argumento que Sheinbaum puso sobre la mesa
La respuesta presidencial coloca en el centro una discusión recurrente de la relación México-Estados Unidos: mientras Washington suele enfatizar el tráfico de drogas y la actividad de organizaciones criminales mexicanas, México ha reclamado durante años una mayor atención al consumo de drogas en Estados Unidos y al tráfico ilícito de armas hacia territorio mexicano.
Sheinbaum recurrió precisamente a esos dos elementos para cuestionar la idea de que los problemas de seguridad puedan explicarse exclusivamente a partir de lo que ocurre del lado mexicano de la frontera.
Su mensaje fue directo: México también podría utilizar los problemas existentes en Estados Unidos como argumento para cuestionar las condiciones del país vecino, pero la presidenta afirmó que ha decidido no hacerlo para preservar la relación bilateral.
Sheinbaum acusa una estructura internacional rebasada
La presidenta también aprovechó su conferencia para cuestionar el funcionamiento de la Organización de las Naciones Unidas, particularmente ante conflictos internacionales en los que, desde su perspectiva, el organismo no ha conseguido generar soluciones.
Mencionó la situación en Palestina, la guerra en Irak, el bloqueo comercial a Cuba y la situación política de Venezuela.
Sheinbaum puso especial énfasis en el funcionamiento del Consejo de Seguridad de la ONU, donde Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido cuentan con derecho de veto.
“Ahí se concentra una buena parte de las decisiones”, señaló.
Cuando fue cuestionada sobre si la situación en Palestina demuestra que Naciones Unidas está rebasada, respondió afirmativamente.
“Sí, por eso nosotros hablamos de fortalecer Naciones Unidas en esa visión multilateral”, sostuvo.
Ante la posibilidad de una reforma profunda de la organización internacional, respondió que “sería muy bueno”.
El contraste con la visión de predominio de Estados Unidos
En este contexto, Sheinbaum defendió una política exterior basada en el multilateralismo, la autodeterminación de los pueblos y los principios constitucionales de la diplomacia mexicana.
El planteamiento contrasta con la visión que la presidenta atribuyó a la política internacional estadunidense, particularmente cuando una potencia intenta colocar sus intereses y posiciones por encima de los mecanismos multilaterales.
Sheinbaum sostuvo que las controversias internacionales deben resolverse respetando la soberanía de cada nación.
Por ello, ante una pregunta sobre una eventual injerencia extranjera en las elecciones brasileñas de octubre, rechazó cualquier intervención externa en decisiones que corresponden exclusivamente a los ciudadanos de Brasil.
También destacó la gestión del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, particularmente sus programas contra el hambre.
Sheinbaum respalda a Roberto Velasco frente a críticas
La presidenta también salió en defensa del canciller Roberto Velasco, quien recibió críticas por un discurso pronunciado en una de las comisiones de Naciones Unidas.
Sheinbaum respaldó la participación del funcionario y defendió la posición diplomática mexicana frente a los cuestionamientos.
La participación de la delegación mexicana ocurre en medio de una Asamblea General marcada por fuertes diferencias sobre seguridad, soberanía, conflictos internacionales y el papel de las instituciones multilaterales.
Sheinbaum tiene previsto participar este viernes ante la Asamblea General de la ONU.
Mientras tanto, su respuesta a Trump dejó una idea central: México puede responder a los cuestionamientos de Washington señalando los problemas que también atraviesan a Estados Unidos, pero la presidenta afirmó que no pretende convertir esas diferencias en una confrontación permanente.
En lugar de aceptar como único marco de discusión la narrativa estadunidense sobre los cárteles y la seguridad, Sheinbaum colocó sobre la mesa el consumo de drogas, el tráfico de armas, la soberanía nacional y la necesidad de fortalecer los organismos multilaterales.