Problemas persistentes con la Refinería Olmeca

Las tensiones sociales continúan manifestándose en Paraíso, Tabasco. Los residentes de la región expresaron su preocupación desde el inicio de la construcción de la Refinería Olmeca Dos Bocas en agosto de 2019.

masclaro.mx
today 13/02/2026

Por Alejandro Ramos Magaña

 

Las tensiones sociales continúan manifestándose en Paraíso, Tabasco. Los residentes de la región expresaron su preocupación desde el inicio de la construcción de la Refinería Olmeca Dos Bocas en agosto de 2019. La presencia constante de nubes tóxicas, el daño irreversible a 220 hectáreas de selvas y manglares, y el ruido persistente han afectado significativamente al otrora paraíso tabasqueño, dejando solo el recuerdo del llamado Edén.

En los últimos años, Tabasco no solo ha enfrentado una creciente inseguridad y funcionarios corruptos vinculados al crimen organizado, sino también los efectos de la contaminación del aire, suelo y agua, que, junto con el cambio climático, han agravado los daños ambientales y a la salud.

El 4 de febrero pasado, más de 300 padres de familia presentaron una denuncia ante el gobierno federal, encabezado por Claudia Sheinbaum, Pemex y las autoridades del gobierno estatal, argumentando que se ha ignorado la necesidad de reubicar dos instituciones educativas ubicadas en las inmediaciones de la Refinería Olmeca.  Estas instituciones, el preescolar “Agustín Melgar”, con 100 alumnos, y la primaria “Abías Domínguez Alejandro”, con una matrícula de 300 estudiantes, se encuentran en la colonia Lázaro Cárdenas del Río, una zona que colinda con la refinería.  En consecuencia, la contaminación del aire, los malos olores y el ruido también afectan a miles de habitantes.

Las comunicaciones y denuncias ciudadanas dirigidas tanto al gobierno de López Obrador como al de Sheinbaum no han obtenido respuesta alguna.  El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, no ha emitido ningún pronunciamiento ni ha visitado los planteles afectados.  Asimismo, el gobernador estatal Javier May, quien durante su campaña como candidato apoyó la reubicación inmediata de los planteles, se ha mantenido alejado del caso desde que asumió el cargo.

La única respuesta recibida por los padres de familia, el personal académico y la comunidad en general fue la semana pasada por parte de funcionarios estatales de la Secretaría de Gobierno, la Subsecretaría de Educación y Protección Civil.  Estos funcionarios informaron que los planteles serían cerrados, sin ofrecer ninguna opción de reubicación, a pesar de que los quejosos han propuesto alternativas de terrenos ubicados a más de 500 metros de la refinería.

Organizaciones ambientalistas, como el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) y Conexiones Climáticas, brindan su apoyo a la comunidad en su lucha por la reubicación de los planteles.  Estas organizaciones han señalado que la ubicación de una refinería en los linderos de escuelas viola la normatividad educativa mexicana, la cual prohíbe la colindancia de planteles con complejos industriales.

En el contexto actual, se observa un incremento mensual en la incidencia de cuadros clínicos en la población infantil, caracterizados por afecciones respiratorias, cefaleas, náuseas, irritación ocular y trastornos auditivos.  Cabe destacar que estos síntomas también se manifiestan en la mayoría de los habitantes de la región, con una mayor prevalencia en adultos mayores de 60 años.

De acuerdo con expertos, una refinería emite a la atmósfera dióxido de carbono (CO2) y metano (CH4), gases que contribuyen al calentamiento global.  Adicionalmente, se registran emisiones de partículas finas (PM2.5) derivadas del dióxido de azufre, las cuales provocan afectaciones pulmonares y cardiovasculares, e impactan ecosistemas y estructuras debido a la formación de lluvia ácida.  Los óxidos de nitrógeno, al reaccionar con otros compuestos químicos en la atmósfera, generan ozono, gas que afecta pulmones y ojos.  Asimismo, se emiten hidrocarburos, algunos de los cuales poseen propiedades cancerígenas.

Este caso no solo implicará la reubicación de los planteles educativos y sus alumnos, sino que también requerirá la implementación urgente de programas de monitoreo de la calidad del aire, agua y suelos, garantizando su transparencia.  Es fundamental llevar a cabo campañas sistemáticas de salud ambiental en las poblaciones afectadas y promover la restauración ecológica del entorno, considerando que la construcción de la refinería provocó deforestación y destrucción del hábitat de numerosas especies.

La situación social continúa siendo volátil. Los oídos sordos se multiplican. Ya veremos.

 

SUMA DE PROBLEMAS E IRREGULARIDADES

La región donde se ubica la refinería Olmeca de Dos Bocas permanecerá permanentemente inundable. La influencia del poder político durante la administración de Andrés Manuel López Obrador resultó en la subordinación de marcos normativos, la desarticulación de la planeación y la instauración de prácticas administrativas irregulares.  El costo del proyecto, inicialmente anunciado por el expresidente en 2018 en 8 mil millones de dólares, se disparó a casi 21 mil millones de dólares (el último monto públicamente reportado es de 20 mil 959 millones de dólares).

Expertos en cambio climático han señalado la alta vulnerabilidad de Tabasco a las precipitaciones, particularmente cuando se combinan frentes fríos con ciclones.  Entre 2020 y 2024, la entidad sufrió el impacto significativo de diversas tormentas, con el municipio de Paraíso, sede de la refinería, siendo uno de los más afectados. La inundación más catastrófica ocurrió en octubre de 2020, causando daños a más de 200 mil viviendas por aguas negras y afectando a 800 mil personas.

Durante la construcción de la refinería, que inició en agosto de 2019 y fue inaugurada de manera incompleta el 2 de julio de 2022, coincidiendo con el cuarto aniversario del triunfo de AMLO, la obra enfrentó problemas relacionados con las inundaciones.  A pesar de las advertencias de ingenieros petroleros e hidráulicos sobre las serias deficiencias en el diseño del sistema de drenaje y la construcción de cárcamos, estas observaciones no fueron atendidas por las autoridades, quienes priorizaron la aceleración del proyecto.

Fue a finales de 2022 cuando las autoridades tomaron la decisión de construir el sistema de cárcamos. Es evidente que la secuencia de eventos se desarrolló de manera inversa debido a la falta de una planeación adecuada y a las deficiencias en la dirección de la construcción.

En la actualidad, el gobierno federal, encabezado por Claudia Sheinbaum, respalda la totalidad del proyecto, a pesar de que la refinería aún no ha alcanzado la capacidad de procesar petróleo para la producción de gasolinas y diésel.

Asimismo, los gobernantes han manifestado que esta refinería ha reafirmado la soberanía energética de México. Sin embargo, el complejo Olmeca de Dos Bocas se encuentra en desventaja frente a las tendencias globales hacia la transición a energías renovables.

Se vulneró la legalidad para ajustar el plan a los intereses políticos del entonces Ejecutivo Federal.

    1.    En particular, el proyecto de la refinería Olmeca de Dos Bocas incumplió desde el inicio de su construcción con la normatividad ambiental, dado que los trabajos se iniciaron sin contar con la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) en su modalidad Regional ni con los estudios de Riesgo Ambiental correspondientes. Además, el Proyecto Ejecutivo no se presentó en tiempo y forma, lo cual es fundamental para la posterior realización de los estudios ambientales requeridos por la ley.
   

   2.    La realización del Estudio de Riesgo Ambiental era un requisito previo indispensable antes del inicio de las obras, dado el manejo de sustancias químicas peligrosas. Este requisito legal, en conjunto con la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), demanda un periodo de elaboración que oscila entre seis meses y un año. Por lo tanto, el inicio de las obras debería haberse efectuado en 2020, en lugar de 2019.  Esta circunstancia evidencia un abuso de poder y una vulneración del Estado de Derecho, al haberse iniciado los trabajos de construcción con posterioridad a la satisfacción de los requisitos establecidos en la Ley General de Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, de manera arbitraria.
 

    3.    Adicionalmente, se observa una omisión significativa por parte de la Secretaria de Energía, quien no sometió el proyecto a la consideración oportuna de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA).  La normatividad vigente establece que la publicación del proyecto en la Gaceta Ecológica de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) es un requisito fundamental para el conocimiento público.  
 

    4.    La Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) otorgó únicamente la autorización para la ampliación del puerto de Dos Bocas, ubicado en Paraíso, Tabasco, con el fin de incrementar el volumen y la profundidad del dragado. Al momento del inicio de las obras de la refinería, no se contaba con ningún permiso adicional. En el área designada para la construcción, se destruyeron más de 200 hectáreas de selvas y manglares, lo que resultó en la afectación de la fauna local, incluyendo moluscos, plantas, aves y otras especies endémicas. La refinería se encuentra en proximidad a los pantanos de Centla y de la Reserva Ecológica Río Playa.  De conformidad con la legislación vigente en materia ambiental, la destrucción de manglares está prohibida y constituye una causa para la suspensión o clausura de cualquier obra.
  

  5.    El Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) alertó que Dos Bocas había sido identificada por el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) como una zona inadecuada para la instalación de una refinería.  De acuerdo con estudios realizados por este organismo en 2008, de las siete áreas potenciales en la región, Dos Bocas fue considerada la menos adecuada debido a la presencia de manglares y al riesgo permanente de inundaciones, tal como se ha evidenciado en la actualidad. En efecto, la Manifestación de Impacto Ambiental (MÍA) correspondiente advirtió que la refinería se ubicaría en una zona de “riesgo alto por inundación”.
 

   6.    El proyecto gubernamental de la refinería Olmeca de Dos Bocas no solo infringió las normatividades ambientales mexicanas, sino que también violó acuerdos internacionales para la conservación de la biodiversidad.
 

    7.    Expertos en materia ambiental y energética han calificado la refinería como altamente vulnerable a las inundaciones causadas por fenómenos meteorológicos, elevados costos de construcción y operación, y han señalado limitaciones tecnológicas, falta de planeación y mercados adversos para Petróleos Mexicanos (Pemex) debido al declive mundial en el uso del petróleo.  Incluso los análisis realizados por Pemex identificaron 106 puntos de riesgo en la zona y en la infraestructura del complejo petrolero.
 

    8.    El expresidente afirmó que dicho complejo generaría 100 mil empleos directos e indirectos, y tendría una capacidad de procesamiento de 340 mil barriles diarios de petróleo tipo Maya de 22 grados API. Aún esto no se ha alcanzado.
 

    9.    En octubre de 2021, ante las considerables pérdidas de Pemex y la creciente carga para los contribuyentes, el Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendó a la empresa del Estado posponer el proyecto de la refinería, así como vender activos no esenciales, reformar su costoso plan de pensiones y enfocarse en campos rentables para reducir costos. El FMI también sugirió que México debería aprovechar su amplia y diversa base de recursos de energía renovable, fomentar la participación del sector privado y fortalecer su red para mitigar los altos precios de la energía.      Los gobiernos de la 4T omitieron las recomendaciones.
 

    10.    El proyecto ha enfrentado una trayectoria compleja, caracterizada por elevados costos, adversidades y presuntas ilegalidades, superando los aciertos. La refinería ha absorbido, y continúa absorbiendo, importantes partidas presupuestales, lo que podría estar contribuyendo a las serias crisis en los sectores de salud, educación y seguridad del país.